Leer y Quemar

Viddy well, little brother.Viddy well.(A clockwork orange)

miércoles, enero 11, 2006

Líneas discontinuas.

El mundo es un hospital donde cada paciente está
poseído por el deseo de cambiar de cama.
Baudelaire
.


Viajar de noche produce una sensación de tranquilidad majestuosa. Según datos de tráfico, hay más accidentes. Cuesta creerlo. Atendiendo a la lógica, no cabe duda de que a esas horas se bebe más, que desde luego se ve peor, que hay más cansancio. Sin embargo, a pesar de todo, la carretera completamente oscura, iluminada únicamente por los faros, produce una serenidad plena, una paz completa. Nada malo puede suceder. Al contrario. Y menos aún de Mérida a Madrid. Es una línea recta de tres horas de duración. Con atasco, tal vez cuatro o cuatro y media. Pero el lunes fueron tres. En un viaje así el camino apaga cualquier inquietud, las tribulaciones se suavizan, es un narcótico dulce y reparador, un cuento infantil de árboles que pasan a tu lado tan deprisa que no da tiempo a verlos.

No me gustan los coches, no entiendo de ellos, incluso me cuesta diferenciar entre el logo de Peugeot y el de Renault. Los coches nunca me han despertado más interés que el de ser cajas con ruedas que se mueven deprisa. Sin embargo, en noches como ésta comprendo a la perfección a quienes viven fascinados por viajar. La carretera es adictiva. Ofrece estados de ánimo que no da ningún otro lugar. Pertenece a un mundo que no es exactamente en el que normalmente vivimos. Dejas de estar en un lugar y te diriges a otro, así que durante un tiempo no estás en ninguna parte. Únicamente, dejas de estar, dejas de ser. Todo deja poco a poco de ser. A cada kilómetro es un poco menos. Las caras comienzan a difuminarse. Los recuerdos empalidecen como si lloviera sobre ellos. Es una pequeña muerte. La carretera es una muerte a tiempo parcial. En cada línea discontinua que pasa se olvida algo, algo muere, algo queda para siempre en el pasado. Y sin embargo, la sucesión de puntos, de árboles, de imágenes tan parecidas a sí mismas como el fondo de una serie de bajo presupuesto… todo eso lo hace tranquilo, llevadero, soportable. Y todo, absolutamente todo eso fluye con la mayor indiferencia, con naturalidad, con la serenidad estremecedora de lo inevitable. Una línea menos, otra menos, otra, otra… Un poco menos de mundo por delante, un trozo más de tierra devorada por el coche, un poco menos de espacio y un poco menos de tiempo, un poco menos de realidad, un poco más de silencio, un poco más de paz.

3 Comments:

Blogger Isco said...

¿Dejas de estar? ¿Dejas de ser? ¿Como el gato? ¿COmo el maldito gato? ¿Dos Lucas o ningún Lucas?
Ambas posibilidades son particularmente horrendas y aborrecibles, enemigo mío.

1:02 p. m.  
Blogger J. Alvargonzález said...

Yo seré canónico,pero tú eres... Uh... ¿Tonto?

Feliz todo, que no he podido verte estas vacaciones.Iré a verte a la villa y corte. Tal vez. Quizá. Puede ser. ¿Tú crees?

1:15 p. m.  
Blogger de lucas said...

Javo, no hace falta que preguntes. Mi casa es tu casa.

12:43 a. m.  

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