Madrid a tiros
Se me estará agradecido si condenso un conocimiento
tan esencial, tan nuevo, en cuatro tesis; así facilito la
comprensión, así provoco la contradicción
Nietzsche. El crepúsculo de los dioses (Abierto al azar).
Madrid me recibió este año con auténtico cariño. En concreto, la ciudad de la puerta de Alcalá y el kilómetro cero me dio la bienvenida con una serie de avisos que animaban a volverse a Mérida haciendo autoestop y sin mirar atrás, no fuera a convertirme en estatua de cemento.
1. Antes de bajarme del coche de mi primo. Llamada de mi madre: Ten cuidado por
donde pases, que en Cibeles se han liado a tiros. Mi madre, entre otras virtudes, tiene la capacidad para hacer de cualquier suceso tremebundo algo tremebundamente más alarmante. Por lo visto, a uno de los guardias de seguridad de las líneas de Cibeles se le fue la cabeza. Mató a un compañero y dejó gravemente herida a una compañera. A continuación, para rematarlo todo (que palabra tan apropiada) se suicidó. La población de a pie no sufrió más daño que la impresión que debe producir ver a un señor matar a otro. Sin embargo, visto por el telediario, no pude evitar cierta sensación de familiaridad. Tiros, gente majara con pistola, un muerto por el centro, llamadas preguntándome si sigo vivo. Sí, en efecto, estoy en Madrid.
2. Dinero. En el metro: abono, 37 euros. En el piso, nevera vacía. Mercadona: 20 euros. En el piso también, alquiler, luz y gas por pagar, total: 268. Total del día: mucho. Sumen ustedes, yo soy de letras.
3. Exámenes. El primero, el viernes 13 (terrorífica fecha para comenzar con los exámenes): seis libros para leerse. El segundo, el lunes 16, siete libros. Para el jueves 18, exposición en la clase de Romanticismo Alemán sobre la relación entre las óperas de Wagner, la filosofía de Nietzsche y el Sturm un Drung del XVII. Al día siguiente, examen: Análisis del Texto Dramático, toda la historia de las teorías sobre el teatro desde Aristóteles a Stanislavski, con un par de comentarios finales sobre Grotowsky y Peter Brook. Visto lo visto, cierto vértigo ha impedido preguntar qué tocaba la semana siguiente, en la que, según los comentarios escuchados, “es cuando viene lo fuerte”.
4. Más teatro. Llamada de Primer Acto: Oye… ¿qué tal?... feliz año… esto… a ver qué te parece… estábamos pensando que podrías escribirnos algo si quieres sobre el Festival Escena Contemporánea… va a ser ahora, a finales de enero…. podrías acercarte a unas cuantas obras… no sé… como tú lo veas…
¿Cómo lo veo? Sencillamente, no lo veo.
5. Otras obras, las de la M-30. Continúan, claro. Lejos de terminarse, a las reformas de aquí les sucede como a los virus de Érase una vez la vida, primero comienzas, más tarde se duplican, luego se cuadruplican, acto seguido se octuplican. El paisaje, o lo que queda de él, sigue su evolución: más calles levantadas, más grúas; más obreros de chalecos luminosos omnipresentes en las calles de forma fantasmagórica durante las 24 horas; más ruido, menos pasos de cebras, más gente andando por menos espacio.
El último tramo de la línea 3 de metro, esto es, el de Legazpi, el que da a la parada más cómoda para llegar al centro, sigue sin abrrise. Las obras de la línea 3 comenzaron durante los exámenes del curso pasado. En septiembre, por suerte, la reabrieron. ¿Toda? ¡No! Mi parada resiste ahora y siempre al paso del suburbano. Ahora, además, la línea alternativa de autobuses se ha desplazado por motivo de otras obras. Donde antes había una marquesina poco frecuentada ahora se alza una zanja que anima de forma abrupta a seguir usando los siguientes meses el metro de Usera. Gallardón, otro año más, comienza venciéndome. Como consuelo, pienso en la última frase de Danny de Vito cuando estuvo por aquí:
“Por favor, cuando encuentren el tesoro avísenme”.

1 Comments:
Lucas, deberías entrar sin dudarlo en el fotolog de los Moonwalker, y ver la foto más desazonante a nivel metafísico que he visto nunca. ¡Corre, corre! El enlace está en el Surfin´, ¡rápido!
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