Excusas inexcusables
Lo sé. Vale, vale, vale. Tienen razón. Tienen todo el derecho a andar decepcionados conmigo. Yo también lo estoy. Tengo dramáticamente abandonado Leer y Quemar. Como excusa, solo puedo darles una: en este tiempo he estado preparando la puesta en marcha de El Informe de la minoría. De ese modo mi actividad blogger ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Del arquetípico modelo blog: “oh-fíjense-lo-alucinante-que-es-mi-vida”, saltaré en breve al no menos arquetípico, “oh.-fíjense-que-visión-tan-epatante-que-tengo-del-mundo.” Dado que mi vida no ha alcanzado en este tiempo niveles significativos de alucine espero que me vaya mejor con el Informe. Sé que a cualquier lector le gustaría un poco más de constancia en mis blog. Pero en fin, consuélense con la idea de que yo me hago la misma crítica, y que muy probablemente, me fustigue con más saña de la que puedan darme ustedes.
La inconstancia es, tristemente, la seña de identidad de las bitácoras. La blogosfera está empedrada de dietarios que acabaron en el vacío. Los blog, por lo general, nacen condenados a un ciclo de vida más o menos corto. Es el diktat de la posmodernidad, el Imperio de lo efímero. La edad media de un blog incluso está calculada: cuatro meses. No more, no less Es el período de tiempo en el que un blogger termina asumiendo que lo que escribe interesa a un grupo enormemente reducido de gente, que por lo general apenas va más allá de un círculo social cercano con el que se comunica con cierta regularidad. El mío, pensé, tampoco puede librarse de esa maldición congénita. De hecho, ni siquiera llegó hasta las cuatro meses hasta que fue devorado por las fauces de la mediocridad, y el olvido. Pero ya ven. Hoy, nada más encender el ordenador, me topé estupefacto con un par de post que nunca habían visto la luz. Traspapelados injustamente entre mis idas y venidas a la capital del Reino.
Los he vuelto a leer. No es que me parecieran buenos, pero tenían un pase.
Merecían publicarse.
Tal vez, quién sabe, me enterré a mí mismo demasiado pronto.
Aún quedan cosas por quemar.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home