<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407</id><updated>2011-04-22T00:45:54.509+02:00</updated><title type='text'>Leer y Quemar</title><subtitle type='html'>Viddy well, little brother.Viddy well.(A clockwork orange)</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>19</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-115471843459215107</id><published>2006-08-04T21:04:00.000+02:00</published><updated>2006-08-04T21:07:14.593+02:00</updated><title type='text'>Resignación</title><content type='html'>6. Está PASADO de moda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tienes un blog? ¿En que siglo vives? ¿En el XX?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más en labitacora.net:  &lt;a title="Permanent Link: Motivos para abandonar tu blog" href="http://labitacora.net/index.php?p=399" rel="bookmark"&gt;Motivos para abandonar tu blog&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-115471843459215107?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/115471843459215107/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=115471843459215107' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/115471843459215107'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/115471843459215107'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2006/08/resignacin.html' title='Resignación'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-115455126193016952</id><published>2006-08-02T22:40:00.000+02:00</published><updated>2006-08-06T17:30:33.376+02:00</updated><title type='text'>Excusas inexcusables</title><content type='html'>Lo sé. Vale, vale, vale. Tienen razón. Tienen todo el derecho a andar decepcionados conmigo. Yo también lo estoy. Tengo dramáticamente abandonado Leer y Quemar. Como excusa, solo puedo darles una: en este tiempo he estado preparando la puesta en marcha de El Informe de la minoría. De ese modo mi actividad blogger ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Del arquetípico modelo blog: “oh-fíjense-lo-alucinante-que-es-mi-vida”, saltaré en breve al no menos arquetípico, “oh.-fíjense-que-visión-tan-epatante-que-tengo-del-mundo.” Dado que mi vida no ha alcanzado en este tiempo niveles significativos de alucine espero que me vaya mejor con el Informe. Sé que a cualquier lector le gustaría un poco más de constancia en mis blog. Pero en fin, consuélense con la idea de que yo me hago la misma crítica, y que muy probablemente, me fustigue con más saña de la que puedan darme ustedes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inconstancia es, tristemente, la seña de identidad de las bitácoras. La blogosfera está empedrada de dietarios que acabaron en el vacío. Los blog, por lo general, nacen condenados a un ciclo de vida más o menos corto. Es el diktat de la posmodernidad, el Imperio de lo efímero. La edad media de un blog incluso está calculada: cuatro meses. No more, no less Es el período de tiempo en el que un blogger termina asumiendo que lo que escribe interesa a un grupo enormemente reducido de gente, que por lo general apenas va más allá de un círculo social cercano con el que se comunica con cierta regularidad. El mío, pensé, tampoco puede librarse de esa maldición congénita. De hecho, ni siquiera llegó hasta las cuatro meses hasta que fue devorado por las fauces de la mediocridad, y el olvido. Pero ya ven. Hoy, nada más encender el ordenador, me topé estupefacto con un par de post que nunca habían visto la luz. Traspapelados injustamente entre mis idas y venidas a la capital del Reino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los he vuelto a leer. No es que me parecieran buenos, pero tenían un pase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Merecían publicarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez, quién sabe, me enterré a mí mismo demasiado pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún quedan cosas por quemar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-115455126193016952?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/115455126193016952/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=115455126193016952' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/115455126193016952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/115455126193016952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2006/08/excusas-inexcusables.html' title='Excusas inexcusables'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-115455121199269396</id><published>2006-08-02T22:38:00.000+02:00</published><updated>2006-08-04T21:00:08.056+02:00</updated><title type='text'>La novedad de la rutina</title><content type='html'>&lt;em&gt;El filibustero no se había movido. Sus ojos, que habían cobrado una tétrica expresión, permanecían fijos en la puerta del camarote mientras que a su frente afloraba un gesto sombrío. Permaneció allí algunos minutos, como si estuviera absorto en atormentados pensamientos y sus miradas persiguieran alguna visión fugaz. Luego, se estremeció, y, sacudiendo la cabeza, murmuró:&lt;br /&gt;-¡Locuras!...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Emilio Salgari. El Corsario Negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Semana Santa.&lt;br /&gt;2006.&lt;br /&gt;El regreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despertar extraño. La habitación era algo más azul, con cierto aire infantil que sorprendentemente sigue resistiendo el paso de los años. Había más libros que de costumbre. Había más espacio. Había mucho más orden. Había una voz familiar dándome los buenos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era mi madre.&lt;br /&gt;Estaba en mi casa, en mi habitación.&lt;br /&gt;Otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han pasado cuatro meses. Nunca antes había pasado tanto tiempo sin volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la salida: Las calles siguen igual. Hay turistas en la zona del museo. Hay mucha gente subiendo y bajando la calle Santa Eulalia. La gente sigue con las mismas caras. El mundo apenas ha girado. Leo, el quiosquero de la Puerta de la Villa, me ha acercado El País antes de que le dijera nada. De nuevo, el gesto y la sonrisa me han parecido navideños.&lt;br /&gt;Como si a lo largo de este tiempo no hubiera dejado de comprárselo día tras día. Como si no hubiera variado nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace calor, bueno, eso sí ha cambiado. La tierra sigue a lo suyo, gira alrededor&lt;br /&gt;del sol. Las estaciones van y vuelven. La tierra se mueve. El tiempo cambia. Pero las estaciones, claro, no es que dependan de Mérida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto puede sonar ingrato. A fin de cuentas, existe una ley no escrita que convierte en seres antipáticos a quienes se meten con su ciudad natal. Y personalmente me parece una ley correcta. Es uno de esos viejos principios nobles: no hablar mal de la familia, no echar hielo a la cerveza, no liarte con la novia de tus colegas. Sin esas leyes, el mundo quizás daría un poco más de asco. Y como ocurre con todas las cosas que no se eligen, a la ciudad natal hay que soportarla quieras o no.&lt;br /&gt;Curiosamente, y esto pocas veces lo confieso, a Mérida la defiendo a capa y espada cuando por casualidad alguien la saca en alguna conversación en la Villa y Corte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una frase que me hace desenfundar todo el repertorio de argumentos típicos. Cuando menos lo esperas, alguien suelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Qué, cuándo vas a tu pueblo”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La frase despierta una reacción instintiva. Como un resorte. “¿Pueblo? ¡Qué va!”, respondo tratando de convencerme a mí mismo. “¿Mérida? ¿Un pueblo? Bueno, es la capital de Extremadura. Bueno, y tiene 60.000 habitantes. Bueno, y está bien después de todo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La misma persona, impresionada por mi ardor regional, hace la siguiente pregunta clásica: “¿Y para salir?, ¿cómo es?, ¿Qué tal el ambiente?, ¿De marcha como anda?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la respuesta, más clásica todavía:&lt;br /&gt;“Bueno, tiene tres o cuatro sitios que están bien. Un par de bares en plan Malasaña. Un par de cafeterías en plan Lavapiés. Y luego si te gusta el tema del turisteo te da tiempo a ver las cinco o seis cosas que tiene la ciudad. Se pueden ver en dos días, pero para quienes no las han visto son de lujo. En serio, pásate. Un fin de semana, el que quieras, más tiempo no hace falta”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta conversación la he repetido tantas veces que más de una vez me la he terminado creyendo. (Y es que en parte, después de todo, tiene algo de cierta).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que vuelvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mérida. Ese sitio. Ese agujero inexplicable. Esa realidad difícil de clasificar entre el pueblo con pretensiones y la urbe risible. Ese lugar donde el alcalde se saca de la manga una “ley de grandes ciudades” sin que le atragante el rubor. Mérida, el lugar de descanso donde Octavio Augusto decidió que vinieran las legiones a jubilarse.&lt;br /&gt;Una ciudad creada para el descanso de los viejos. Una ciudad para el retiro. Una ciudad que nacía para esperar a la muerte. Es más que lógico que, de una forma u otra, eso haya acabado marcando todo que vino después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mérida, sí, es eso. Un sitio donde todo conspira silenciosa y malignamente para abotargarte. Un mosaico de desidia esclerótica, culturalmente cadáver, políticamente inexistente, socialmente maltratada, apocalípticamente castrante.&lt;br /&gt;En términos musicales: puro minimalismo La misma nota repitiéndose sin variaciones hasta el infinito. Las canciones de mediados de los 90 volviendo a sonar hasta las seis de la mañana en el Reflejos con el mismo coro de parroquianos clásicos danzando de una forma caótica, acompasada, sin embargo, con los saltos caóticos de la noche anterior, la semana anterior y el año anterior.&lt;br /&gt;En lenguaje pictórico: el cuadrado blanco sobre fondo blanco de Malevich. El Suprematismo pictórico hecho ciudad. En términos literarios: “el horror, el horror”, de Joseph Konrad.&lt;br /&gt;En palabras de Michael Ende: la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo, a pesar de ello, o a causa precisamente de ello: también el todo. Los extremos, suelen decir, se tocan. La totalidad se esconde en medio del nihilismo. En medio de Mérida, la salvación existe. En Mérida lo imposible se hace táctil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como prueba, de hecho, ofrezco dos definiciones. Son las mejores que he llegado a escuchar en estos 23 años de devaneos emeritenses. Por pudor, dejaré a las fuentes en el anonimato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definición 1. Ontológica.&lt;br /&gt;“Es la ciudad en la que todo puede pasar, porque nunca pasa nada.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definición 2. Deontológica.&lt;br /&gt;“El problema es que veis la rutina de forma tan rutinaria que nos sois capaces de disfrutar de la novedad de la rutina”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas dos frases compensan, comme ci, comme ça, todos los males de este agujero planetario. La novedad de la rutina es infinitas veces más poderosa que la rutina de la novedad. Vivir noches épicas en Londres o en París es fácil, hacerlo en Mérida exige un esfuerzo homérico. El éxtasis solo es absoluto cuando nada lo justifica. Y en Mérida, algunas veces, ese éxtasis existe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es que espere vivirlo ahora. Me conformo con la sensación de que alguna vez llegué a verlo, de que esa visión explicaba un par de milenios de historia.&lt;br /&gt;Ahora no aspiro a tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vengo a pasar cuatro días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para ese tiempo, la ciudad, bueno, tiene tres o cuatro sitios que están bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fin de semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más no hace falta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-115455121199269396?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/115455121199269396/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=115455121199269396' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/115455121199269396'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/115455121199269396'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2006/08/la-novedad-de-la-rutina.html' title='La novedad de la rutina'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-115455103769518807</id><published>2006-08-02T22:33:00.000+02:00</published><updated>2006-08-02T22:37:17.726+02:00</updated><title type='text'>El azar y la venganza</title><content type='html'>&lt;em&gt;La degradación nunca está muy lejos de la revelación.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;                                                           Extraído de la contraportada de Yanqui, de&lt;br /&gt;Borroughs. Editorial Anagrama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                               &lt;em&gt;¡Enemigo!&lt;br /&gt;Oh, enemigo, enemigo mío, infame personaje de mis entretelas y de mi corazón, vástago de Satán, ahijado de la mediocridad, cobarde seguidor de Catón, prófugo cual Pompeyo camino de Egipto, en perpetua fuga de la nobleza, la bonhomía y de todo lo que es bueno, correcto y adecuado.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;                                                                                                          Francisco Serrano.&lt;br /&gt;Día del enemigo invisible. Antes del día de reyes de 2006.                             &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Contenedor Vader &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando salgo de la Galería vuelvo siempre a casa cruzando por la calle Santa Eulalia. Es un camino más largo, pero forma parte del ritual emeritense. Esa calle atrae a todas las almas e inevitablemente la mía acaba también cayendo. Hay buenas razones para tomar esa dirección, sobre todo cuando sobra tiempo. Atravesar Santa Eulalia supone saludar a un mínimo de cinco personas, hablar brevemente con tres y día sí, día no, detenerse cinco minutos con alguien. Una sobredosis de sociabilidad comparada con el resto de calles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cumplo con esa disciplina a diario. Sin embargo hoy esa inercia se ha roto. Tomé el camino contrario. De regreso al hogar busqué la ruta más despoblada posible, me sumergí en calles que tenía olvidadas y evité que cualquier transeúnte me reconociese. El motivo: cargaba en la mano una caja grotescamente grande de Smacks de Kellog´s, en cuyo interior, para mi desconcierto, podía verse con absoluta nitidez la cabeza negra y metálica del galácticamente ominoso Darth Vader. Todo el casco convertido, para culminar el delirio, en tazón/contenedor donde comerse cada mañana los cereales. La profecía de la caja al menos no miente: “Tu viaje al lado oscuro será ahora completo”, asegura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo estar más de acuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la hora de definir este objeto, absurdo es un adjetivo que se queda demasiado corto. Antilógico se aproxima más, pero tampoco llega. ¡¡Contenedor Vader!! ¿Cómo diablos se concibe eso? Sólo existe una circunstancia que hace entrar ese objeto en el campo de lo comprensible (aunque tampoco mucho), y esa circunstancia se llama Enemigo Invisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;Las delicias… (enorme suspiro).&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Como tantas otras insensateces, el enemigo invisible se engendró al calor de la edad dorada en que otros tres colegas y el que suscribe tomaban café en las delicias, cuando casi nunca había problemas para encontrar mesas vacías, y cuando podía permitirme gustosamente tirar tarde tras tarde porque ni siquiera hacía prácticas en ningún periódico.&lt;br /&gt;Dicho de otra forma, en el verano de primero de carrera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El enemigo invisible es pues una tradición que ha cumplido cinco años. Pero a diferencia de otras tradiciones, la costumbre aún no ha logrado darle sentido. En teoría es una inversión de las reglas del amigo invisible. En lugar de hacerle regalos al sujeto que dictamina el papel, hay que hacérselos a todos menos a él. Conviene, para no encarecerlo mucho, que no jueguen más de cuatro personas. En este caso, somos el número exacto. Las tardes de las Delicias, más tarde reconvertidas en tardes y noches de La Galería, contaban con un equipo lo adecuadamente delirante formado por un muy atribulado Juan Aragoneses, un muy epatante Alberto Luke, un muy pantagruélico Francisco Serrano y yo mismo,  que debo ser muy, muy algo, pero que aún no sé muy bien el qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El día del rencor.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Por último, una vez solventada la parte de los regalos, queda un paso decisivo: los discursos. Hay que escribir tres discursos. Uno para tu enemigo y otros dos para tus dos amigos. Este salto mortal al sinsentido no tiene conexiones con ningún otro ritual de Occidente. Ignoro de dónde sale la idea de lanzarnos pullazos inclementes por escrito con un regocijo absoluto. Lo único que conozco medianamente semejante lo vi en un documental de la 2 sobre una tribu perdida en medio de África. Ellos, la tribu, lo llamaban el día del rencor. No es un nombre desacertado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los habitantes de la tribu, con mucho, eran los más felices de su zona. Probablemente, añado, los más felices de la tierra. Habían descubierto la fórmula para evitar cualquier conflicto social. Ningún miembro de la tribu se enfadaba nunca, jamás. Estaba prohibido por ley. Si a alguien, pongamos, le prendían la choza por accidente,  ni siquiera tenía derecho a enemistarse. No existían tampoco las discusiones. Todas las familias se llevaban de vicio en esa tribu: el suegro y la nuera, los cuñados entre ellos, el hermano mayor con el hermano pequeño. Idílico. El paraíso. La paz perpétua 364 días al año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los días excepto uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo llamaban el día del rencor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo del año, los habitantes de la tribu van dando forma a un palo de madera. Un palo enorme, durísimo, capaz de moler varios huesos de un golpe. Niños, hombres y ancianos, todos echan un rato cada día a contornear su palo. Y le dan forma con una sonrisa de satisfacción plena, mirando de soslayo a su suegro, a su yerno, al curandero que mató a la parienta cuando tenía que sanarla y al gracioso que va por ahí quemando chozas. Saber que llegará el día del rencor les libra de cualquier pensamiento negativo. Es algo formidable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez pasan las estaciones y llega el tan esperado día del rencor hay que levantarse en cuanto amanece. Quedarse dormido equivale al suicidio. De todas las chozas sale la gente de la tribu portando sus palos con ojos de auténtica furia. Comienzan a sacudirse hasta que se hace de noche o el cuerpo no da más de sí. Acaban todos completamente molidos. El siguiente mes lo pasan convaleciéndose. Pero merece la pena. El día del rencor desengrasa odios, evita guerras, garantiza la concordia el resto de días del año. Es el sacrificio necesario para no acabar devorándose entre sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa misma sensación, por escrito, es la que se experimenta al escribir la carta a tu enemigo invisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;“Una compensación”.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La quinta edición del enemigo invisible se cierra un notable alto. El año pasado, lamentablemente, se produjo un error de comunicación. Hastiados de que sus padres les recriminasen volver a casa con muñecas, soldados de plástico y demás desastres del submundo del ocio y de las peores mentes asiáticas de la industria del juguete, Francisco y Alberto vieron más inteligente hacer regalos serios. Juan y yo, mientras, volvimos a caer en la tentación de echar mano de las siempre sorprendentes tiendas de todo a un euro. El desajuste fue brutal. Generó una imagen que no se me borrará nunca: al llegar el intercambio de regalos, Francisco me honraba con dos libros de fenómenos (aunque uno ya lo había leído) y yo acto seguido le distinguía con un yo-yo al que se me olvidó quitarle el precio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Reacciones: Francisco, patidifuso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Reacciones: Francisco, (tras el impacto inicial) sonrisa perpleja y mirada expectante (“Diablos, debe haber algo más”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Reacciones: Francisco, (tras la expectación frustrada), ojos bañados en el estupor y en el odio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De vez en cuando, si por casualidad me asalta la tristeza, solo tengo que volver pensar en su respuesta de enojo cósmico mientras tronaba colérico: “exijo una compensación”.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;La Habana&lt;/strong&gt;   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez las cosas han sido más equilibradas. Incluso el Contenedor Vader (con mucho, lo más esperpéntico de la tarde), alcanza bastante dignidad como regalo. La caja, dos cartones inmensos de Kellogs de dimensiones manicomiales, parecía cumplir una norma no escrita del enemigo invisible: al contrario de otros aspectos de la vida, el tamaño es inversamente proporcional a la calidad del regalo.&lt;br /&gt; Sin embargo, visto con perspectiva, me ha hecho ilusión.  Hace unos años, antes de la desmitificación sistemática que ha supuesto la nueva trilogía, un casco de Darth Vader me hubiera enfervorizado plenamente. Ahora me provoca cierta nostalgia simpática. A pasar de lo aparatoso, el regalo mola. Y los kellog´s smacks tampoco me disgustan. Hacía tiempo que no los desayunaba. Ahora podré pillarme un empacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Alberto, de todas formas, me ha prometido otro regalo. Estoy expectante. Por lo visto, se le olvidó en casa. Alberto, hay que decirlo, fue esta tarde muy irrespetuoso con el ceremonial. Llegó primero con tres cuartos de hora de retraso. Lo compensó, es cierto, quitándose el abrigo y vistiendo con más protocolo que nadie. Chaqueta y corbata negras, camisa blanca. Impoluto. Un dandy. O, por añadirle un adjetivo de Francisco, un dandy pospopmoderno. Todo un alarde de etiqueta que luego descompensó&lt;br /&gt;1. olvidándose un discurso (el mío);&lt;br /&gt;2. olvidándose uno de los regalos (el mío también).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;            Juan, mi otro amigo visible,  me ha regalado un documental sobre la revolución cubana. El nombre: Cuatro años que estremecieron al mundo. Tiene bastante buen aspecto. Objetividad cabe esperar poca, sobre todo cuando ha sido producido en la escuela de cine de la Habana. Momentos esplendorosos, por el contrario, debe tener unos cuentos. Son tres horas para contar cuatro años. La última parte debe ser fulgurante. Está dedicada a la crisis de los misiles, cuando a Nikita Kruschev le dio por colocar unos misiles skud en la Isla apuntando sonrientemente a Washington en respuesta a los que llevaban años instalados en Turquía con la mira puesta en hacer volar la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tercera guerra y el apocalipsis nuclear nunca habían sido tan palpables, pero al final todo se quedó en un cruce de gestos desafiantes. (Quid por quo, Clarice, Quid pro Quo).&lt;br /&gt;Moscú dio media vuelta y EE UU disimuladamente desmanteló sus bases turcas. Mientras tanto, más allá del pánico, lo mejor fueron las manifestaciones que hicieron los cubanos después de quedarse sin armamento atómico. Espero que la imagen aparezca en el documental, porque es absolutamente gloriosa: toda la plaza de la Revolución hasta arriba y miles de manifestantes vociferando detrás de la mejor pancarta de la historia del socialismo: “Nikita, Nikita, lo que se da no se quita”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;strong&gt;Stalingrado&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Francisco, lamentablemente, no ha visto del todo saciada su compensación. Le he regalado dos libros más que decentes. Todos los nombres, de Saramago; y Plataforma, de Houllebecq. Sin embargo, el azar ha permitido que su venganza no fuera plena. Lo reconocía él mismo en su discurso: “Me produce cierto displacer no regalarte nada este año. Más doloroso que privarte del presente sería hacerte un presente al nivel de los tuyos. Una cafetera de plástico, por decir algo. Una regadera. Una bolsa de soldaditos… Un yoyó. Roto.” Francisco, que va para zen, asocia mi suerte al karma.  Yo no llego a tanto. En momentos así únicamente pienso en teología, en  que por algún lado  debe rondar algún dios al que todavía no le caigo del todo mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Con respecto a los regalos, Francisco se mantuvo en su línea. Y teniendo en cuenta que su línea era bastante buena, los regalos alcanzaron un nivel admirable. A Alberto le obsequió con un vídeo de Oasis. En manos de Juan puso Stalingrado, de Anthony Beevor, la joya de la corona de los libros de batallas. Más de 500 páginas detallando al milímetro el día a día del combate que lo decidió todo. “Stalingrado” sentenció Winston Churchill (el mejor hacedor de frases del siglo XX): “ha hecho girar los goznes del destino”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los goznes del enemigo invisible han vuelto a girar otra vez más. Me quedan regalos en el aire, lo sé. Pero es la una y media del sábado. Juan me ha enviado seis llamadas perdidas y Alberto acaba de llamarme diciendo que me llevan esperando un montón de rato en la Galería. El post, pues, queda inconcluso. Como el regalo de Alberto, tiene segunda parte. Voy ahora a ver qué más me ha comprado…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El regalo definitivo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;05.10 P. M. De vuelta. (Estado: ligera capa de ingravidez etílica).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegada a la Galería. Juan, echando humo: “Lucas, habíamos quedado a las 12.30”.&lt;br /&gt;Yo: “Lo siento, me he retrasado. Estaba actualizando el blog.”&lt;br /&gt;Juan: “Lucas, son las dos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota mental: (El blog, ¿cómo puede quitarme tanto tiempo?).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasadas las recriminaciones, Alberto pone frente a mí el regalo final. Indi Radio. Cuatro cedés. Recopilación de pop, pop y más pop.&lt;br /&gt;            Alberto, una hora más, en el Antibar: “Escúchalo en Madrid, luego dime grupos, dime canciones y te sigo pasando”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía sencillo.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;            Mi casa, hora y media más tarde. Grupos, de momento: Sunday Drivers, Postal Service, Plastica. Único problema: el pop cantado en español, es algo que suena asfixiantemente ñoño, de una idiocia pegajosa, de una alegría artificial y vomitiva. Pero vamos, no importa. Por lo demás el regalo es genial, bastante bienal. Voy quedándome con grupos. Pienso en una futura existencia sonora. Confirmo una sospecha que tenía desde hace tiempo: para aparentar saber de música no hace falta saber demasiado de música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es sencillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora da la sensación de que por alguna parte empieza a salir algo de luz. O mejor dicho, algo de sonido. Saldré de Mérida con un MP3 en los oídos y con un primer balbuceo melódico que me ayude a integrarme levemente en mi siglo. De seguir en esta dirección, me veo algún día pinchando música en el Antibar. La modernidad, creo,  comienza a sonreírme con las piernas abiertas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-115455103769518807?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/115455103769518807/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=115455103769518807' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/115455103769518807'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/115455103769518807'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2006/08/el-azar-y-la-venganza.html' title='El azar y la venganza'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-114126222797706667</id><published>2006-03-02T02:15:00.000+01:00</published><updated>2006-03-02T02:17:08.003+01:00</updated><title type='text'>Mind the Gap</title><content type='html'>&lt;em&gt;  -La leche sabe a mierda. ¿A qué sabe el café?&lt;br /&gt;                                                           -El café sabe a leche.&lt;br /&gt;                                                                     Conversaciones durante el desayuno.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Underground&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madrid, metro. Suena una voz robótica. “Próxima estación: Usera. Al salir, tengan cuidado para no introducir el pie entre coche y andén”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Es la una y diez de la noche. Alberto hace cinco minutos que se ha montado en el autobús para Mérida. Su hermano, tres horas antes, cogió también el último para Salamanca. Durante una semana no he dejado de patearme con ellos aeropuertos, estaciones de metro, bares, cafeterías, museos y palacios.  La frase del metro es la confirmación última de que el viaje ha terminado. Su significado es definitivo, no estoy en Londres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En Londres esa misma frase es mucho más corta, más poderosa, más épica. De seguir en Londres los altavoces hubieran alertado: “Mind the Gap”. Por encima de todas las conversaciones y de todos los sonidos se habría impuesto una voz masculina, regia, seria, solemne, arquetípicamente inglesa, paralizante, demoledora.  Y por eso mismo, decididamente pop. Podías encontrarte camisas con esa leyenda, un dibujo del símbolo del metro y esa advertencia: “Mind the Gap”. Londres se diferencia del resto del mundo precisamente por esa clase de cosas, por la capacidad para convertir en mitología y en objeto de veneración lo absolutamente cotidiano. Debe ser la única ciudad del mundo donde se pueden encontrar camisetas con un símbolo del transporte público que lleve grabado un mensaje de advertencia, y debe serlo seguramente porque es la única ciudad del mundo capaz de generar gente interesada en comprar algo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ahora los metros vuelven a pedirme que por favor, tenga cuidado para no introducir el pie entre coche y andén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es lo mismo. Ni por asomo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es ni remotamente parecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabo de deshacer las maletas. Veo periódicos atrasados en inglés. Doblo y desdoblo mapas de museos. Estoy cansado, muerto. Un segundo antes me he tumbado en la cama y me ha parecido experimentar el placer de quince orgasmos. Antes de dormir, echo un último vistazo a las revistas que me he traído, a los ocho planos de metro que iban desapareciendo día tras día y que luego decidieron aparecer de golpe antes de salir del hotel. Siete de ellos los tiro; el último, junto al resto de cosas, lo meto en la parte de mi estantería donde entra todo lo que algún día tendré que poner en orden y que sé que nunca pondré en orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;Iniciación&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Acaban ahora mismo siete días razonablemente delirantes, de frío inclemente y precios prohibitivos, de perros ingleses vergonzosamente beodos y mamados a partir de las ocho de la tarde, de horas y horas de martirio podológico en paseos por plazas y por museos, galerías, cuadros y experimentación conceptual; de tiendas de ropa, ropa, ropa y más ropa; de mercados y de mitomanía Beatle a cargo de los Gallagher DJ´s (más humildemente conocidos en otros foros como los hermanos Luque).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun así, sobre todo se acaba una semana de música constante y magistral omnipresente en cada pub, en cada tienda, en las calles, en los grandes almacenes y en los mercados. Si hay algo característico de Londres es su música. En parte es lo que hace de este sitio un centro de peregrinación melómana. Y en parte, imagino, en mi idea de irme para la capital de la Commowealth andaba también presente el plan de salir de un cierto tipo de analfabetismo musical (y en consecuencia, de analfabetismo social), que seguramente haya sido un lastre a lo largo de los 23 años que llevo correteando por el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé hasta qué punto algo más de dos décadas de abulia e indiferencia hacia el pop, los 60 y todas las criaturas sonoras que de allí surgieron pueden compensarse en una semana, pero de ser posible alguna cura, estaba clara que el sitio era Londres. Y de ser posible la ayuda de un par de colegas, ahí tenía a dos hermanos cuyos coqueteos con lo mod llegan al extremo de provocar miradas de resquemor en Salamanca y auténticas miradas de inquina y extrañeza en la siempre timorata Augusta Emérita. Los dos me han conducido por el non plus ultra de la Gran Bretaña y me han guiado por el confuso universo sonoro londinense como su fueran Virgilio enseñándole al buen Dante los entresijos más inhóspitos del inframundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Danger!&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En siete días hemos visto sin salir de la misma ciudad más de un cielo, más de un infierno y no pocos purgatorios. Entre todo, no sabría con qué quedarme. Las imágenes se agolpan. Alguien pregunta: ¿qué tal todo?, y sin tiempo para abrir la boca ya ves delante revoloteando por el cerebro una turba de anécdotas dándose codazos para salir antes que las demás. Así, al azar, ahora las tengo casi todas enfrente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He visto, por ejemplo, un despliegue policial para un partido de fútbol bastante más asustante que el de cualquier manifestación en Madrid. Partido Barça –Chelsea.  Javi quiso acercarse al estadio para, en sus palabras, “ver el ambiente”. Y el ambiente, como era presumible, resultó pesadillesco. Allí me sentí entre tres fuegos cruzados. De un lado, decenas de policías montados a caballo vigilando cada calle. Del otro, una legión hooligans medio borrachos gritando “fuck off Barça”. Por último, Boixos Nois catalanes vociferando “We are not spaniards” “We hate Spain”. Escenas manicomiales antes y después del partido, con la sensación estúpida de que ser español podía ser un motivo suficiente, aunque por causas distintas, para que la emprendieran con nosotros las bestias zoológicas de ambos equipos. Todo para que después ganara el Barcelona y nos encontrásemos en el metro rodeados de rapados ingleses de aspecto ultraviolento y visiblemente enojados. Eso ocurrió el primer día. Y ni siquiera fue de los más entretenidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Jeckill y Hyde.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vimos cosas mejores, vimos anuncios luminosos en Picadilly que dejan en bragas a los de Madrid junto a edificios neoclásicos que dejan también en bragas a los de media europa; vimos un metro que llegaba puntual a los sitios; vimos los preparativos para una recepción oficial en Buckingham Palace, con señores vestidos de frac, levita y sombreros de copa. Cada uno, a su modo, vio luego que su nivel de inglés lidiaba con lo deplorable. Vi que el mío, en concreto, alcanzaba niveles descalabradamente ínfimos; y ví y sentí y vimos y sentimos lo que es el frío auténtico, punzante y pulverizador a la hora de ducharse en el hotel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He visto, al mismo tiempo, mujeres que parecían gallinas, con el color de las gallinas y el timbre de voz de las gallinas. He visto en todo su esplendor la doble moral inglesa, el doctor Jeckill y Mr. Hyde de esa sociedad, que lleva a señores correctísimos, de una educación exquisita, que no dejan de decir “please” y “I´m sorry” a todas horas, a transformarse con menos de tres cervezas en auténticas bestias berreantes incapaces por completo de mantener la menor compostura. He visto eso en una semana. Lo mejor y lo peor. Todo lo que las guías recomiendan ver y todo lo que las guías callan sibilinamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He visto Londres, vaya.  Y ahora miro hacia un lado y hacia otro y ya no veo nada que se le parezca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suspiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gran suspiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tremendo suspiro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-114126222797706667?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/114126222797706667/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=114126222797706667' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/114126222797706667'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/114126222797706667'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2006/03/mind-gap.html' title='Mind the Gap'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-113996773872060320</id><published>2006-02-15T02:38:00.000+01:00</published><updated>2006-02-17T18:33:04.363+01:00</updated><title type='text'>Sobre este blog</title><content type='html'>Lo admito: este blog hasta ahora no ha tenido ni pies ni cabeza. No es algo del todo extraño, le sucede a la inmensa mayoría de bitácoras que pululan por la red. A mí, sin embargo, quizás por algo de orgullo, me enerva. De cuando en cuando dejo caer mis ojos por las grises y misérrimas existencias de otros blogger y mi ánimo comienza a derretirse línea tras línea. Diantre, murmuro, ¿seré otro más de ellos? ¿Tan viscosamente encantado de haberme conocido? ¿Tan triste? ¿Tan insustancial? ¿Tan artificial? ¿Tan carente de estilo?¿Con tan poco que decir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Es posible”, responde a gritos una vocecita interior que se divierte destruyéndome. Entonces me leo. Releo lo que llevo escrito. Para mi consuelo, compruebo que a diferencia del blogger medio aún no chapoteo con absoluto frenesí en mi propio narcisismo. Por más que la mediocridad me saque la lengua y me guiñe los ojos, de momento no he accedido a sus más bajas proposiciones. Eso me tranquiliza, pero no del todo. Al echar un vistazo a mis post cierta insatisfacción se hace manifiesta. Por cada vez que sonrío al menos hay doce que me muerdo los labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recapitulemos la situación. Hasta la fecha he intentado cada cierto tiempo encontrar cierta coherencia interna para el blog. Sin embargo, a poco que me lanzaba a escribir algún post esa lógica se me iba de las manos, escurridiza cual pastilla de jabón en la bañera. En su corta y poco leída andadura esta página ha oscilado errática de un lado para otro como quien lleva cinco copas de más. De la introspección satírica y el ombliguismo primigenio saltó a la denuncia social. A continuación, durante el camino hubo un par de prometedoras incursiones en la observación costumbrista que por ahora se han quedado en eso, en promesas. Más tarde vinieron algunas vueltas por el lagrimeo postadolescente con pretensiones de nausea sartriana, combinado con un paisajismo de corte ñoño; y así hasta acabar en una incomprensible mezcla de anécdotas de cafetería, una crítica melómana que no pega ni con cola con el resto y un “mira-lo-que-me-ha-pasado-esta-tarde” con una gracia tan escasa como su extensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visto lo visto, y teniendo en cuenta la idiocia reinante (en el mundo en general y en la blogosfera de forma consumada), es posible que esta crítica suene excesivamente dura. En los tiempos que corren, donde el conocimiento de la gramática y la sintaxis rara vez sobrepasa al corrector del Word, poner las comas en su sitio es algo que le convierte a uno en Shakespeare. Pero eso no me vale. Niet. El mal de muchos consuela a los necios. En el reino de los ciegos los tuertos siguen siendo tuertos. Puede que por Leer y Quemar hayan aparecido algunos destellos de luz, pero eso no hace más que confirmar la oscuridad del resto. En definitiva, como diría Ortega y Gasset mientras la República se hundía en el fango: “No es esto, no es esto”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;¿Y ahora qué, eh? &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Leer y Quemar, me he dado cuenta, le faltaban algunas cosas que hacen que cualquier blog (y también es válido para el concepto oxidado de diario), pueda despertar un mínimo de interés. Básicamente una: vísceras. Básicamente otra: crueldad. Básicamente una tercera: exhibicionismo. Y por último básicamente añadir una carcajada pantagruélica y de un volumen pavoroso que sirva de camuflaje a todo lo demás. Esa es mi idea de blog. Con esa actitud no hace falta ni siquiera llevar una vida interesante. Mis propias desventuras al subir o bajar del metro me despiertan una y mil veces más fascinacion que la grisitud rampante de otras muchísimas páginas. Solo hace falta cierto ojo enfermo y echar carne al blog para que cualquier perro pueda morderla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hasta ahora no he llegado a ese punto ha sido por pacatería, por cierta prudencia razonable a mostrar mis tripas por Internet y por la confianza ingenua en que podría mantener bien atados a mis fantasmas mientras hablaba de mi vida. Pero después de estos meses, y dado que mis demonios quieren pasearse libremente por aquí, he decidido invitarles a que salten a la plaza y comiencen a bailar, a que se contorsionen con alegría orgiástica ante la blogosfera; a que desfilen alegremente ante quienes deseen malgastar su tiempo y su ocio en estas líneas. Espero que con eso Leer y Quemar vuelva a hacer honor a su título. Espero que nada de lo que aquí escriba merezca salvarse del fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero, sinceramente, que lo disfruten.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-113996773872060320?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/113996773872060320/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=113996773872060320' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113996773872060320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113996773872060320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2006/02/sobre-este-blog.html' title='Sobre este blog'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-113919966105359431</id><published>2006-02-06T05:17:00.000+01:00</published><updated>2006-02-06T05:21:01.053+01:00</updated><title type='text'>Ferraz</title><content type='html'>Calle Ferraz, cuartel general del PSOE. Había quedado allí para cenar con mi padre. En concreto, mi progenitor se vino el sábado a la capital de las Españas a un congreso de Izquierda Socialista, la corriente supuestamente crítica del partido, el ala mínimamente roja, el escaso grupo de nostálgicos que aún piensa que el PSOE puede volver a ser el de Pablo Iglesias o Largo Caballero. Por ilusión, que no quede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había estado nunca en Ferraz. Es más pequeño de lo que imaginaba. Y desde luego, más pequeño que Génova. La fortaleza del PP te asalta de repente. Vas andando por el centro y sin esperarlo te encuentras una mole de cristal y cemento dominando toda la calle Génova, con una Gaviota azul y dos Pes de dimensiones hiperbólicas que te observan silenciosas y amenazantes mientras pasas a su lado. La guarida del PSOE, en cambio, anda algo más escondida. Guarda algunos parecidos con la del Partido Popular. Las dos, por ejemplo permanecen las 24 horas vigiladas por una lechera de la policía aparcada a unos 30 metros en la acera de enfrente. Las dos intentan dar cierto aire tímidamente vanguardista y tecnológico. Poco más. La sede socialista es más modesta.  Esperaba algo más solemne, más subyugante; o al menos, en compensación, algo con cierto aire nostálgico. Ni por esas. El sitio parece antes una oficina del paro que el germen neurálgico del Gobierno. Decepcionante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La única nota de color la ponen los grupos de fumadores en la puerta. Muchas bufandas, muchas barbas, mucho color marrón y mucha señora cincuentona progre teñida de pelirrojo. En el suelo, como alfombra, una capa formada por la montaña de  cigarrillos consumidos a lo largo del día. Por lo visto, me cuenta mi padre, un rato antes de que llegase se les ha acercado una vecina indignada. “Son ustedes unos cerdos.”, ha empezado a gritarles.  “Sacan una ley para no fumar y ni siquiera la cumplen. Y luego encima dejan las calles perdidas. Guarros, más que guarros.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “Qué exagerada, ¿no?”, comento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “Qué va”, me responden. “La señora era bastante simpática. Al final todos hemos acabado dándole la razón”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-113919966105359431?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/113919966105359431/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=113919966105359431' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113919966105359431'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113919966105359431'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2006/02/ferraz_06.html' title='Ferraz'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-113857208467445553</id><published>2006-01-29T22:53:00.000+01:00</published><updated>2006-01-29T23:04:14.433+01:00</updated><title type='text'>Amadeus 365</title><content type='html'>&lt;em&gt;“Una figura como Mozart permanecerá siempre como un milagro inexplicable.”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;J. W. Goethe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Bach, Schubert, Beethoven, Brahms, Mahler son músicos. Mozart es la música”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Herbert von Barajan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cultura continúa moviéndose al tam tam de las efemérides. Después de doce meses de bombardeo artístico, dramático, cultural, mediático y musical, Cervantes comienza a recuperarse de una resaca quijotesca en la que todavía costará por digerir una traducción del ingenioso hidalgo al sánscrito, otra al arameo y un rap tan temible como la misma idea hacía temer. Ahora le toca el turno a Mozart. La orgía de la conmemoración pasa a sonar por los cinco continentes (o al menos, la parte de los cinco continentes con auditorios para escuchar a Mozart). Se calcula, aunque estos cálculos no se sabe nunca muy bien de dónde salen, que la música del compositor salzburgués no va a dejar de escucharse a lo largo de todos los días de 2006. En parte es un consuelo. Por muy mal que vaya todo, se puede estar seguro de que alguien en cualquier momento debe estar tocando algo de Mozart en algún rincón del planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En concreto, estos días Viena y Salzburgo arden. La capital austriaca y la ciudad natal del genio mantendrán durante todo el año una acelerada competición por convertirse en el centro mundial de la melomanía clásica. El viernes se dio el pistoletazo de salida. A lo largo del fin de semana se han repartido entre una y otra conciertos, estrenos de óperas, exposiciones, congresos, mesas redondas, simposios, instalaciones conceptuales y versiones de la ultravanguardia y audiciones en las que el protocolo recomienda acudir con levita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han aparecido (alguien las tendría escondidas y ha aprovechado este momento para sacarlas), algunas grabaciones por parte de antiguos maestros que hasta ahora se tenían por desaparecidas. Nuevas tesis saltan a las universidades crucificando a Wolfgang con todas las interpretaciones posibles. Era masón, eso está claro, pero… ¿Sería homosexual? ¿Sería judío? ¿Sería negro? Tampoco él se libra de las dudas que han de cernirse sobre todo el canon occidental. La industria editorial ruge de placer con esa idea. Se preparan decenas de libros para contar su vida, para desentrañar sus pensamientos, para explicar su música. No es la primera vez que se intenta. Al parecer con Mozart nunca faltan motivos para celebrar algo. En 1991 ya se vivió una traca similar con motivo del 200 aniversario de su muerte. Toda clase de ideas, toda clase de teorías. Mozart deconstruido, Mozart reinterpretado, Mozart reinventado, Mozart de todas las formas posibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Una infancia poco corriente.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo… ¿es posible tener la sensación de que ya está comprendido? Mozart puede silbarte al oído, zarandearte o burlarse de ti, en ocasiones resulta asustantemente íntimo, pero siempre queda algo en él que se escapa. ¿De dónde sale realmente Mozart? ¿Es alguien de nuestro mundo? En principio sí, frecuentaba prostíbulos, tenía problema de salud, tuvo hijos. Hacer de él un Dios sería un fallo, pero tampoco se puede aceptar que fuera un ser humano como el resto. A los tres años le aburrían los juegos infantiles y miraba embobado el teclado de Leopold Mozart, su padre. Un año más tarde le dejaría helado. Al respecto, una de las anécdotas más conocidas la cuenta Andreas Schachtner, un amigo de la familia, en una carta que también ha aparecido en la colección de Mozart que da este año El País.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Un día que regresaba a vuestra casa con el padre, después del oficio del jueves, encontramos al pequeño Wolfgang (tendría entonces cuatro años) escribiendo sobre el papel pautado. “¿Qué haces”, preguntó Leopold. “Un concierto para clave; estoy a punto de terminar la primera parte”, contestó su hijo. “Déjame ver”, reclamó el padre. “Pero aún no he acabado”, respondió el pequeño. Y Leopold concluyó: “Es lo mismo. Debe ser algo muy bonito…”. Cogió el papel y me mostró un borrador en el que la mayor parte de las notas estaban escritas sobre tachones de tinta (porque Wolfgang, por inexperiencia, sumergía su pluma hasta el fondo del tintero, con el resultado de que cada vez que tocaba el papel hacía un borrón, que intentaba secar con la palma de la mano y sobre el que escribía). Empezamos por reírnos de lo que parecía un verdadero galimatías. Pero el padre enseguida comenzó a examinar lo esencial, es decir, la música, la composición. Durante largo rato se quedó mudo y quieto delante del papel; seguidamente, dos lágrimas de admiración y de alegría salieron de sus ojos.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Alguien que respira música&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo, el contenido de la carta se ha puesto en duda. Quizás no fuera a los cuatro años, quizás fueran cinco, o seis. Es lo de menos. A partir de ese momento Wolfgang Amadeus no para. Leopold se decide a hacer de él un mono de feria. Poco a poco abandona su carrera de músico y empieza a vivir para la de su hijo. Comienzan los viajes. A lo largo de sus 34 años Mozart pasa por más de 200 ciudades. Una tercera parte de su vida la pasa viajando. De niño, asombra a las casas señoriales de media Austria. No sólo compone: toca el violín con auténtico virtuosismo, en el piano puede improvisar durante horas, canta en coros. A los pocos años su fama se extiende por Europa. Nada se le resiste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La música no le presenta misterios. Para Mozart hacerla es algo tan sencillo como respirar. Norbert Elias lo dijo de otro modo: “La imaginación de Mozart se vertió en figuras musicales con una espontaneidad y una fuerza que recuerdan un fenómeno natural.” Desde la niñez compone mentalmente y a velocidades relampagueantes, es capaz de improvisar en cualquier situación e imaginar música sin pausa. Sus pentagramas son perfectos. No presentan una sola corrección. Nunca hay vuelta atrás. Mozart se sienta, compone y se levanta. Ni siquiera vuelve la vista sobre el papel, no duda sobre su perfección. En poco tiempo su producción se hace ingente. Abarca todo. Un crítico musical de la época profetiza el futuro del joven: “Mozart absorberá todo para asimilarlo. Lo probará todo, pero a lo que desflore, incluso las cosas más disparatadas y confusas, sabrá darles un orden, es decir, una perfección, es decir, una semejanza con Dios”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con Mozart el piano se erige en el instrumento maestro. Bach había llevado las teclas del órgano catedralicio hasta los cielos; pero en la música de cámara todavía se sigue mirando al teclado como una afición de advenedizos. Después de Mozart nada será igual. Sin el menor temor comienza a componer conciertos exclusivos para piano. La rigidez de las teclas se viene abajo. Las partituras se vuelven veloces, alegres, adquieren un leve ímpetu que abre las puertas al estallido que se producirá medio siglo más tarde. El piano ya no tiene quien le detenga. Detrás de Mozart, Beethoven va a sacar fuego de ese instrumento. Y una generación después llega la avalancha: Schumann, Chopin, Brahms, Liszt, Tchaikovsky. El piano y la orquesta rivalizan en fuerza, en una carrera desbocada que cada vez produce estallidos más violentos. Mozart fue el primero en encender esa mecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El fango.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como todo elegido de los dioses, era necesario que Mozart muriese joven. Alguien como él estaba destinado a generar la mayor cantidad de recelos y odios. Una élite aristocrática con el tímpano atrofiado, un gusto arcaizante al que tuvo que someterse más veces de las necesarias y el navajeo inclemente por parte del resto de músicos le condenaron al fango. Compositores que llevan esforzándose durante toda su vida ven llegar a un crío ante el que musicalmente son poco más que insectos. El carácter de Wolfgang además ayudaba más bien nada a su éxito social. En medio de la rigidez versallesca el recién llegado se comporta con una puerilidad que todavía hoy sonrojaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El infantilismo es un rasgo predominante en su vida. En las cartas a sus amigos son constantes las referencias escatológicas. Las palabras caca, culo, pedo y pis saltan con frecuencia en sus conversaciones, incluso no puede evitar soltarlas delante de nobles o reyes. Su despreocupación vital es absoluta, hasta el punto de convertirse en la preocupación máxima sus familiares y amigos. Su hacienda personal, su familia, su salud, su mantenimiento: todo eso le da bastante igual. Al genio de los genios incluso la genialidad parece importarle bastante poco. Mozart es incapaz de tomarse cualquier cosa en serio, empezando por sí mismo. Todo eso contribuye a hacerle un poco más indescifrable. Como se preguntaban hace poco en Babelia: “¿Cómo casar al autor del Réquiem o La flauta mágica con el que podía componer un canon bajo el título de Lámeme el trasero con esmero?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Salieri.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Con todo, tampoco vivía en babia. Wolfgang conoce a lo más selecto de la Ilustración. Habla con escritores y filósofos, permanece atento a las nuevas ideas. Ingresa pronto en la masonería y se va haciendo un gran conocedor de la Orden. A partir de cierto momento, su música comienza a plagarse de guiños masónicos. La flauta mágica, suele decirse, es todo un compendio de masonería convertido en ópera. Con más exageración aún, hay quien ha visto en ella un anuncio de la Revolución francesa. Tal vez sea mucho decir, pero lo cierto es que a Mozart, por muy irresponsable que fuera, los acontecimientos de Francia tampoco le cogen por sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún así, tampoco esto le salva. Los círculos de presión hacen lo posible para que deje de ser el niño mimado de la música austriaca. Y lo consiguen. Mozart tampoco opone especial resistencia. Es incapaz de imaginar las maquinaciones que se traman contra él. Tampoco es capaz de gestionar su vida. Y para más fatalidad, acaba haciendo su aparición en escena su archienemigo: Antonio Salieri, el gran maldito, el mayor segundón de la historia de la humanidad. Si alguien sufrió a Mozart fue Salieri. Un músico correcto, apreciablemente virtuoso e incluso bien considerado en vida, pero que a partir de Mozart permanece asociado de manera irremediable hasta la noche de los tiempos como la personificación de la envidia y la mezquindad. Salieri pasa a la historia por ser quien hace todo lo posible y lo imposible por acabar con Mozart. Su admiración y su odio hacia el genio se sitúan al mismo nivel, lo que le lleva a acabar sus días en un sanatorio mental hablándole a todo el mundo permanentemente de Mozart. Es quien mejor percibe en su época la genialidad mozartiana, y por eso mismo es quien con más empeño se decidió a sepultarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El Réquiem.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mitificación de Mozart lleva acusar a Salieri durante siglos de haber sido el causante de su muerte por envenenamiento. Las últimas biografías, bastante más sobrias, ven todo este proceso acusatorio bastante exagerado. Sin embargo, dado que Mozart no tuvo una existencia normal es lógico que la imaginación colectiva se niegue a contentarse con un fin anodino. Para que tuviera valor, la muerte de Mozart debía ser tan fascinante como sus óperas. En realidad probablemente no lo fuese, pero la leyenda es lo suficientemente buena para saciar la sed de cualquier mitómano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia de la música ha dado pocas historias más exageradas que la del Réquiem. El compositor comenzó a ponerle música en el momento que su salud andaba bajo mínimos. La versión más fantasmagórica sostiene que Mozart lo compuso sabiendo que se trataba de su propia música mortuoria. De hecho así fue. La muerte y la fiebre rondaban a Mozart cada noche y éste ni siquiera llegó a terminar la composición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para darle más misterio, el encargo del Réquiem le llega a Mozart de manos de un mecenas que se niega a dar su nombre, lo que alimenta el mito durante los siglos siguientes. Se llega a decir de todo: ¿Un enviado del más allá? ¿Su padre que vuelve de la tumba? ¿Antonio Salieri? ¿Nadie? ¿Una alucinación del autor? ¿Quién? Sólo Mozart lo ha visto personalmente, pero en sus últimas semanas de vida delira y su correspondencia sólo contribuye a añadir más incertidumbre a la obra. A los amigos a los que escribe solo habla de la muerte. Comienza a inquietarle la relación entre la música que escribe y su estado de salud. Se declara agonizante. Sus fantasmas le devoran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La realidad de nuevo lo estropea todo. El encargo en verdad estaba motivado por la desaparición del conde de Walsegg a quien estaba destinada la pieza. El visitante al que recibe Mozart no es otro que el administrador del conde, que exige el anonimato del mecenas entre otro motivos porque el conde disfruta haciendo pasar por suyas las obras que financia. El asunto debe quedar en secreto, y Mozart se encuentra ya a sus 34 años lo suficientemente arruinado como para andar exigiendo derechos de autor. Acepta sin recelos, pero su muerte acaba haciendo imposible que nadie pueda robarle la pieza. Justo lo contrario todo eso hace que se vea al Réquiem como la más íntima de todas sus obras. Un Réquiem que acaba sirviendo para uno mismo. La muerte llamando a su propia puerta. ¿Qué más se le puede pedir a una misa de difuntos? Una vez es consciente de este destino, Mozart cae muerto. De nuevo, con respecto a su último segundo, un tópico. Según la leyenda urbana, en el momento que el genio expira comienzan a sonar las campanadas de una iglesia cercana. Seguramente también se falso; pero hace falta ser demasiado prosaico para negar que algo así pudiera suceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tempestad y Arrebato.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Esta historia se contará infinidad de veces y en infinidad de idiomas distintos a lo largo de 2006. Yo tampoco he podido evitar soltarla, seguramente debido a una mezcla de cierta admiración por el personaje y cierto esnobismo no menos desdeñable. En cuanto a su música, tengo que confesar que Mozart no es mi compositor preferido. Creo que los hay mejores, y de ellos hablaré algún día. Mozart es, únicamente, es más genial de todos. Posiblemente fuera el nacido con más talento, una monstruosidad bañada por un manto divino, la música encarnada en ser humano, un milagro plantado en mitad del siglo XVIII. Mozart es todo eso, pero a la música todavía alcanzó cumbres más altas detrás de él. Tal vez Mozart naciese demasiado pronto, en el clasicismo más pleno, cuando la música no estaba aún lo suficientemente liberada, la necesidad de complacer a la aristocracia cortesana y la falta de riesgos en los círculos musicales le cortaron las alas más de lo conveniente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, cuando esquiva todas las dificultades, Mozart alcanza sin la menor discusión lo que Stefan Zweig llama “momentos estelares de la humanidad”. Mozart suele ser, por lo general, bastante correcto, y en algunos momentos incluso tanta corrección pierde fuerza, precisamente por la escasez de sorpresas. Pero cuando esas sorpresas llegan el resto de la historia de la música da un par de pasos atrás y le deja paso al maestro. En concreto, destaco tres de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primero, el más conocido, es el Aria de la Reina de la Noche en La flauta mágica. No deja de ser una de las arias más parodiadas a lo largo de los tiempos, pero aún así mantiene la suficiente fuerza como para sobreponerse a cualquier parodia. Los gorgoritos iniciales le suenan a todo el mundo, pero no son lo más destacable. Lo sublime llega a continuación. Después de mantener el agudo durante medio minuto se exige que la voz no caiga, que se mantenga por las nubes y que allí comience a flotar moviéndose apacible por los cielos. Se produce algo sobrehumano entonces. La sensación al escucharlo es que el alma y el universo comienzan a resquebrajarse al mismo tiempo en cien pedazos, a la existencia comienzan a aparecerle grietas. Durante algunos segundos comienza a intuirse algo que lo justifica todo, aunque luego la música desaparece y no se llega a saber muy bien qué. Pero Mozart lo sabía. Mozart vivía con eso dentro de su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siguiente, igualmente famoso aunque no tanto, es el arranque de la Sinfonía Número 25 en re menor. Lamentablemente, por lo que sé hasta ahora, no tiene ningún nombre popular por el que sea más conocida. Se trata en cualquier caso de una música que conectó con la sensibilidad prerromántica antes de que esta hiciera acto de presencia. La sinfonía número 25 ha sido considerada como un himno del Sturm und Drang. Todo el movimiento al que los alemanes dieron el nombre de Tempestad y Arrebato toma aquí forma de música. Entusiasmo desbordado, éxtasis en el arranque, algo de calma a continuación y de nuevo vuelta a la carga. Algo así libera de cualquier depresión, resucita de cualquier enfermedad, llama directamente a salir en busca del destino con la confianza de que se tiene el viento a favor. La sinfonía despierta un pensamiento ingenuo, mientras se escucha se tiene la sensación de que nada malo puede suceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Día de Ira&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque entre todo lo que hay de Mozart, finalmente me tengo que quedar con algo del Réquiem. El Dies Irae está por encima de la música. Escribir sobre él me parece poco menos que insultarlo. El tema, cantado en latín, ya indica que no estamos ante algo normal. Dies irae, dies illa solvet saeclum in favilla,teste David cum Sibylla. (Día de ira aquel día en que los siglos serán reducidos a cenizas, como profetizó David con la Sibila.) Si la letra dice esto, la música expresa cosas aún más terribles. La humanidad entera se viene abajo, el mundo se despide en un lamento agónico, en lugar de materia únicamente queda dolor y vacío, es la danza de la destrucción y la ira, el canto triunfante de la nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por suerte, lo que queda de año este tipo de cosas no van a dejar de sonar. 365 días de Mozart. Seguramente sea excesivo, pero tampoco mucho. Siempre hay compañías peores. Y en cuanto al inocente Wolfgang Amadeus, tampoco creo que sufra tanto durante su año como a Cervantes le ha tocado padecer a lo largo de 2005. Después de todo, como dijo un director ruso que se pasó por Mérida y al que le criticaron por haber quitado los recitativos de La Clemenza di Tito: “miren, en Salzburgo desde hace 100 años se venden bollos y panecillos con la cara de Mozart; si no se revuelve en su tumba por eso, no creo que pueda importarle lo que se haga o no con su música”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-113857208467445553?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/113857208467445553/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=113857208467445553' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113857208467445553'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113857208467445553'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2006/01/amadeus-365.html' title='Amadeus 365'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-113849243823146030</id><published>2006-01-29T00:52:00.000+01:00</published><updated>2007-01-11T07:51:29.160+01:00</updated><title type='text'>El futuro ataca</title><content type='html'>&lt;em&gt;Imaginémonos una nueva generación con esa mirada impertérrita, con ese rasgo heroico encaminado a lo terrible, imaginémonos el paso audaz de estos matadores de dragones, la osadía rebelde con la que todos ellos vuelven las espaldas a las doctrinas debilitantes del optimismo para vivir enteramente resueltos.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Nietzsche. El nacimiento de la tragedia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Ascenso&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Ha vuelto. El futuro. La madurez. La vida adulta. Me ha visto distraído y ha vuelto a atacarme. El momento no podría haberlo elegido mejor, ayer viernes, justo cuando el protagonista de este blog andaba en uno de sus días más amenos desde que empezó el año. Estaba escribiendo un post sobre Mozart que debería haberse publicado ayer coincidiendo con su 250 aniversario y que sin embargo se publicará mañana coincidiendo con mis ratos libres dominicales; además hasta tenía en mente deslumbrar acto seguido al género humano con alguna última muestra de mi más que irregular vocación literaria. Jua Jua Jua Jua, sonreía embriagado por mi propia inconsciencia. “Realidad, zorra nauseabunda, estás perdiendo”, pensaba. “A pesar de todos tus esfuerzos no me va mal”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía a Wolfgang Amadeus dando saltos mortales en mis oídos, un libro de Martin Amis sobre la mesilla, cuatro días sin ningún examen por delante y un ordenador en frente del que poco a poco estoy volviendo a sacar sangre. “Abismo, chico, lo has intentado. Pero soy capaz de sostenerte la mirada y encima tardo más tiempo que tú en reírme”, continuaba ufano. Pienso irme a Londres. En cuanto acabe los exámenes estaré una semana lo suficientemente lejos de las preocupaciones y lo suficientemente cerca de la posmodernidad. “Púdrete abismo”, proseguí, “me voy con los perros ingleses”. De nuevo, cinco veces Jua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Caída&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Pero entonces el futuro decidió llamarme. Lo hizo con una oferta de trabajo. Sonó el teléfono. Número desconocido. Mal presagio. Descolgué: el Hoy. O lo que es lo mismo: el destino. ¡Oh, mein gott! Tarde o temprano acabaría por pasar. Era cuestión de tiempo. No se puede coquetear durante tres veranos seguidos con la vida profesional sin que eso luego pase factura. Al otro lado, Ángel Ortiz, uno de los jefes de la central en Badajoz. Voz de catedral gótica, silencios de ultratumba, la autoridad hecha timbre sonoro. “¿Miguel Ángel Lucas?”. “Sí, soy yo”, contesté. Su oferta: en diez días se queda un puesto vacante en Mérida. Se va Ana María Ruiz. Han pensado que podría sustituirla. Sueldo de redactor, trabajo de redactor, vida de redactor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi respuesta, tras un segundo en el que me vi con 40 años encadenado a una rueda de prensa para ver cuál sería la rotonda de turno que inaugurase el alcalde de turno: no. Su respuesta, tras un largo, larguísimo silencio: “¿no puedes dejar ahora la carrera, no?” Más noes. Más silencios. “¿Y este verano, qué has pensado hacer?”. “Puedo cubrir de nuevo el Festival de Mérida, pero no con un contrato de prácticas”. Él (inmenso silencio): sí, claro, claro, claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claramente, cada claro sonaba cada vez más terrible y oscuro. Colgó. Colgué. Otra vez, silencio. Miré de nuevo al abismo. Le vi señalándome y revolcándose por los suelos. La realidad, esa zorra con dientes, volvía a arañarme la espalda hasta dejarme helado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De momento, para no desesperarme, he decidido apuntarme a la orgía de risas que el destino se está dando a mi costa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ya que tiro mi futuro a la mierda, al menos pienso hacerlo riéndome.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-113849243823146030?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/113849243823146030/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=113849243823146030' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113849243823146030'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113849243823146030'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2006/01/el-futuro-ataca.html' title='El futuro ataca'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-113719541844146648</id><published>2006-01-14T00:32:00.001+01:00</published><updated>2006-01-14T00:40:32.443+01:00</updated><title type='text'>Madrid a tiros</title><content type='html'>&lt;em&gt;Se me estará agradecido si condenso un conocimiento&lt;br /&gt;tan esencial, tan nuevo, en cuatro tesis; así facilito la&lt;br /&gt;comprensión, así provoco la contradicción&lt;br /&gt;Nietzsche. El crepúsculo de los dioses&lt;/em&gt; (Abierto al azar).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madrid me recibió este año con auténtico cariño. En concreto, la ciudad de la puerta de Alcalá y el kilómetro cero me dio la bienvenida con una serie de avisos que animaban a volverse a Mérida haciendo autoestop y sin mirar atrás, no fuera a convertirme en estatua de cemento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Antes de bajarme del coche de mi primo. Llamada de mi madre: Ten cuidado por&lt;br /&gt;donde pases, que en Cibeles se han liado a tiros. Mi madre, entre otras virtudes, tiene la capacidad para hacer de cualquier suceso tremebundo algo tremebundamente más alarmante. Por lo visto, a uno de los guardias de seguridad de las líneas de Cibeles se le fue la cabeza. Mató a un compañero y dejó gravemente herida a una compañera. A continuación, para rematarlo todo (que palabra tan apropiada) se suicidó. La población de a pie no sufrió más daño que la impresión que debe producir ver a un señor matar a otro. Sin embargo, visto por el telediario, no pude evitar cierta sensación de familiaridad. Tiros, gente majara con pistola, un muerto por el centro, llamadas preguntándome si sigo vivo. Sí, en efecto, estoy en Madrid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Dinero. En el metro: abono, 37 euros. En el piso, nevera vacía. Mercadona: 20 euros. En el piso también, alquiler, luz y gas por pagar, total: 268. Total del día: mucho. Sumen ustedes, yo soy de letras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Exámenes. El primero, el viernes 13 (terrorífica fecha para comenzar con los exámenes): seis libros para leerse. El segundo, el lunes 16, siete libros. Para el jueves 18, exposición en la clase de Romanticismo Alemán sobre la relación entre las óperas de Wagner, la filosofía de Nietzsche y el Sturm un Drung del XVII. Al día siguiente, examen: Análisis del Texto Dramático, toda la historia de las teorías sobre el teatro desde Aristóteles a Stanislavski, con un par de comentarios finales sobre Grotowsky y Peter Brook. Visto lo visto, cierto vértigo ha impedido preguntar qué tocaba la semana siguiente, en la que, según los comentarios escuchados, “es cuando viene lo fuerte”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Más teatro. Llamada de Primer Acto: Oye… ¿qué tal?... feliz año… esto… a ver qué te parece… estábamos pensando que podrías escribirnos algo si quieres sobre el Festival Escena Contemporánea… va a ser ahora, a finales de enero…. podrías acercarte a unas cuantas obras… no sé… como tú lo veas…&lt;br /&gt;¿Cómo lo veo? Sencillamente, no lo veo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Otras obras, las de la M-30. Continúan, claro. Lejos de terminarse, a las reformas de aquí les sucede como a los virus de Érase una vez la vida, primero comienzas, más tarde se duplican, luego se cuadruplican, acto seguido se octuplican. El paisaje, o lo que queda de él, sigue su evolución: más calles levantadas, más grúas; más obreros de chalecos luminosos omnipresentes en las calles de forma fantasmagórica durante las 24 horas; más ruido, menos pasos de cebras, más gente andando por menos espacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último tramo de la línea 3 de metro, esto es, el de Legazpi, el que da a la parada más cómoda para llegar al centro, sigue sin abrrise. Las obras de la línea 3 comenzaron durante los exámenes del curso pasado. En septiembre, por suerte, la reabrieron. ¿Toda? ¡No! Mi parada resiste ahora y siempre al paso del suburbano. Ahora, además, la línea alternativa de autobuses se ha desplazado por motivo de otras obras. Donde antes había una marquesina poco frecuentada ahora se alza una zanja que anima de forma abrupta a seguir usando los siguientes meses el metro de Usera. Gallardón, otro año más, comienza venciéndome. Como consuelo, pienso en la última frase de Danny de Vito cuando estuvo por aquí:&lt;br /&gt;“Por favor, cuando encuentren el tesoro avísenme”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-113719541844146648?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/113719541844146648/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=113719541844146648' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113719541844146648'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113719541844146648'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2006/01/madrid-tiros_14.html' title='Madrid a tiros'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-113696578544858281</id><published>2006-01-11T08:45:00.000+01:00</published><updated>2006-01-11T08:49:45.460+01:00</updated><title type='text'>Líneas discontinuas.</title><content type='html'>&lt;em&gt;El mundo es un hospital donde cada paciente está &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;                                                                               poseído por el deseo de cambiar de cama.&lt;br /&gt;                                                                                  Baudelaire&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viajar de noche produce una sensación de tranquilidad majestuosa. Según datos de tráfico, hay más accidentes. Cuesta creerlo. Atendiendo a la lógica, no cabe duda de que a esas horas se bebe más, que desde luego se ve peor, que hay más cansancio. Sin embargo, a pesar de todo, la carretera completamente oscura, iluminada únicamente por los faros, produce una serenidad plena, una paz completa. Nada malo puede suceder. Al contrario. Y menos aún de Mérida a Madrid. Es una línea recta de tres horas de duración. Con atasco, tal vez cuatro o cuatro y media. Pero el lunes fueron tres. En un viaje así el camino apaga cualquier inquietud, las tribulaciones se suavizan, es un narcótico dulce y reparador, un cuento infantil de árboles que pasan a tu lado tan deprisa que no da tiempo a verlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me gustan los coches, no entiendo de ellos, incluso me cuesta diferenciar entre el logo de Peugeot y el de Renault. Los coches nunca me han despertado más interés que el de ser cajas con ruedas que se mueven deprisa. Sin embargo, en noches como ésta comprendo a la perfección a quienes viven fascinados por viajar. La carretera es adictiva. Ofrece estados de ánimo que no da ningún otro lugar. Pertenece a un mundo que no es exactamente en el que normalmente vivimos. Dejas de estar en un lugar y te diriges a otro, así que durante un tiempo no estás en ninguna parte. Únicamente, dejas de estar, dejas de ser. Todo deja poco a poco de ser. A cada kilómetro es un poco menos. Las caras comienzan a difuminarse. Los recuerdos empalidecen como si lloviera sobre ellos. Es una pequeña muerte. La carretera es una muerte a tiempo parcial. En cada línea discontinua que pasa se olvida algo, algo muere, algo queda para siempre en el pasado. Y sin embargo, la sucesión de puntos, de árboles, de imágenes tan parecidas a sí mismas como el fondo de una serie de bajo presupuesto… todo eso lo hace tranquilo, llevadero, soportable. Y todo, absolutamente todo eso fluye con la mayor indiferencia, con naturalidad, con la serenidad estremecedora de lo inevitable. Una línea menos, otra menos, otra, otra… Un poco menos de mundo por delante, un trozo más de tierra devorada por el coche, un poco menos de espacio y un poco menos de tiempo, un poco menos de realidad, un poco más de silencio, un poco más de paz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-113696578544858281?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/113696578544858281/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=113696578544858281' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113696578544858281'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113696578544858281'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2006/01/lneas-discontinuas.html' title='Líneas discontinuas.'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-113657154511953480</id><published>2006-01-06T19:07:00.000+01:00</published><updated>2006-01-06T19:28:41.586+01:00</updated><title type='text'>Sobrevivir a 2005.</title><content type='html'>&lt;em&gt;Disparen a matar.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Ian Blair, jefe de policía de Londres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Estados Unidos nunca ha torturado terroristas&lt;br /&gt;en cárceles secretas del Este de Europa.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Condoleeza Rice, secretaria de estado de Estados Unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¡Que viva la coca y que mueran los yanquis!&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Evo Morales, en campaña, días antes de convertirse&lt;br /&gt;en presidente de Bolivia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Alerta, alerta, alerta que camina /&lt;br /&gt;el sable de Bolívar por América latina.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Caracas. Manifestación de&lt;br /&gt;partidarios del Gobierno de Hugo Chávez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Para terminar, le agradezco que me haya citado, &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;cada vez que alguien de su grupo habla de mí los votos de mi &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;partido se multiplican. Y ahora permita que me despida con &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;un homenaje catalán al Quijote: Ladran, luego cabalgamos.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Josep Lluis Carod Rovira, líder de Esquerra&lt;br /&gt;Republicana de Cataluña, dirigiéndose a Mariano&lt;br /&gt;Rajoy en el debate sobre el Estatut celebrado en&lt;br /&gt;el Congreso de los diputados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Señor presidente, a usted le hemos escuchado hablar del rey &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;republicano y del ejército pacifista. Ahora nos sorprende con &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;un nuevo invento: el independentismo constitucional.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Mariano Rajoy, presidente del Partido Popular,&lt;br /&gt;en la misma sesión, dirigiéndose al presidente de&lt;br /&gt;de España, José Luís Rodríguez Zapatero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Es un paso, pero no es el paso&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;José Luís Rodríguez Zapatero, presidente del&lt;br /&gt;Gobierno de España, en referencia a la&lt;br /&gt;propuesta del velódromo de Anoeta por la que&lt;br /&gt;Batasuna se compromete a perseguir sus&lt;br /&gt;objetivos políticos por vías exclusivamente&lt;br /&gt;democráticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Es un paso, pero no es el paso.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Arnaldo Otegi, portavoz de Batasuna, en&lt;br /&gt;respuesta a la propuesta del Congreso de los&lt;br /&gt;diputados por la que el Gobierno se compromete&lt;br /&gt;a dar una solución dialogada al conflicto vasco si&lt;br /&gt;ETA abandona definitivamente las armas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Cada noche hacemos un Bagdad.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Extrarradio de París. Una pintada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Sí, quiero.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Pedro Zerolo, gay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acaba un año y se supone que hay que decir algo al respecto. Durante todo el día llevo leyendo, escuchando y viendo reportajes sobre todo lo que ha pasado en el mundo en los últimos 12 meses. Estos resúmenes me enganchan. Soy un completo adicto a ellos. Tanto, que no puedo resistir la tentación de hacer el mío propio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal y como funcionan los medios de comunicación, lo importante no es explicar por qué suceden las cosas. La imagen, se piensa, lo explica todo. Lo cual es una solemne memez, porque la imagen casi nunca explica nada. Impresiona, eso sí. Y esa impresión produce la sensación de haber entendido algo, lo cual no es en absoluto exacto. Para comprender hay que buscar antecedentes, recelos culturales, consecuencias históricas, problemas sociales, conflictos internacionales. Eso quita tiempo. Y además los medios tampoco tienen ganas de andar buscando explicaciones. Las explosiones dan audiencia, el análisis produce somnolencia. La investigación sesuda no tiene nada que hacer frente al zapping. Y en la misma línea, este blog, por falta de tiempo, espacio, bibliografía y talento, ha de optar inevitablemente por la batidora de imágenes. Son estas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;London Calling&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grito de Edvard Munch en el metro de Londres. Gran Bretaña, esto es, Occidente en estado puro, es cuatro veces castigada. Primero, el G-8 en Greneable. Después, el terror. La misma fórmula que en Madrid: cuatro explosiones en el transporte público. Total: 58 muertos. Una semana más tarde, de nuevo el terror. Nuevas explosiones, sin víctimas. Poco después, el pánico. Jean Carlos de Menezes: siete tiros en la cabeza. Delito: cazadora sospechosa, rostro sospechoso, color sospechoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dijo, antes de que el tiempo demostrase el engaño, que la flema británica hacía a los londinenses más tranquilos que los madrileños y, desde luego, mucho más que los neoyorquinos. Falso, por supuesto. Entre el World Trade Center, Atocha y Picadilly no sólo varía las cifras de muertos. Lo señaló John Berger, un crítico de arte: la diferencia principal ha sido sobre todo de imagen. El 11 de septiembre se vio el choque en directo del segundo avión, las dos torres desplomándose y a ejecutivos todopoderosos lanzándose al vacío. En Madrid lo que se vio fueron cuerpos desmembrados, un señor llorando y un tren de cercanías convertido en un enorme agujero circular que conducía directamente a un cambio de Gobierno. En Londres, ni siquiera eso: oscuridad, gente huyendo, máscaras antigas. Ni un solo cadáver. Con eso se pudo tener tranquilidad un par de semanas. Lo justo hasta que las bombas aparecieron de nuevo. Este año le tocó a Londres. En 2006 será otro sitio. En Roma, por si acaso, se ponen la venda antes de la herida. Silvio Berlusconi: que nadie relacione esto con Irak.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Oh, mein gott!&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Pero Roma ya este año tuvo suficiente dosis de protagonismo. Murió un papa. El Vaticano pasó a ser el centro de la tierra. Las conmemoraciones sorprendieron a la misma iglesia. Se dio la mayor peregrinación de la cristiandad. El funeral tuvo el aspecto de un macroconcierto, nunca se vieron tantos jefes de estado juntos. Durante unos días, el mundo no fue el mismo. La humanidad careció de contacto directo con Dios. Por suerte, a la semana siguiente pasó a tenerlo directamente con el diablo. Subía a los altares el Papa Negro profetizado por Nostradamus. Conspirador, maquiavélico, ultraderechista, de rostro espectral, antiguo miembro de las juventudes hitlerianas, antiguo prefecto para la congregación de la doctrina de la fe (antiguo Santo Oficio, antigua Inquisición). Su nombre: Joseph Ratzinger. Sus apodos: martillo de herejes, panzerkardinal, guardián de la ortodoxia, God´s rootwailer, monseñor “No”. Este es el líder espiritual del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mejor portada del día siguiente a su nombramiento la dio un periódico alemán, el &lt;em&gt;Berliner Tageszeitung&lt;/em&gt;. Un fondo completamente negro y sólo tres palabras: Oh, mein gott! (¡Oh, dios mío!).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tortura globalizada&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El liderazgo político, mientras, continúa en manos de la necedad personificada. La última novedad del Imperio consiste en la deslocalización de la tortura. Al igual que las fábricas de zapatillas deportivas, la CIA abre cárceles en los países donde resulte menos costoso saltarse la convención de Ginebra. ¿Pavoroso? Sí. ¿Qué hacer? ¿Llamamos tonto y malo a Bush? ¿O llamamos tontos y malos a sus votantes? Mucho se insulta diariamente a Bush, tanto que ya es innecesario, su nombre se ha convertido en sinónimo de insulto. Probablemente sea, leí una vez, el peor político de la historia desde que Calígula hizo cónsul a su caballo. Su imagen más recordada este año fue la nota que envió a Condeleeza Rice: ¿puedo ir al servicio? Ocurrió en la 60 asamblea de la ONU, marcando todo un signo del respeto que esta institución despierta en Washington. A lo largo del año, el desastre mental de Bush siguió paralelo al desastre material de su país. El Katrina, un ciclón que pasó por Cuba sin dejar muertos, dejaba imágenes tercermundistas en Nueva Orleáns. Donde antes había jazz ahora quedan sobre todo escombros y una peste en el aire de dimensiones bíblicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún así, si se trata de buscar castigos de los dioses nada se acerca al tsunami con el que se presentaba el año. Hace poco más de un año casi nadie conocía esa palabra. Ahora se emplea con una ligereza sorprendente: un tsunami de accidentes de tráfico, el tsunami del Estatut, el tsunami de la violencia doméstica. La vez más descalabrante la escuché en una obra de teatro esperpéntica. “Esta es mi amiga Paqui, la sunami”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo del tsunami fue tan bestial que sorprende la rapidez con la que se ha olvidado todo aquello. Un trozo de Asia quedó pulverizado. Parecía irreal. Y frente a la imagen de la ola sí es cierto que las palabras pierden bastante fuerza. En cuanto sepa colocar imágenes en el blog, una de las primeras que meteré será la ganadora del World Press Photo 2005. En ella, una mujer llora la muerte de un familiar muerto al sur de India. Como él murieron otras 230.000 personas, exactamente la misma cifra que alcanzaron las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki y una marca que se acerca bastante a la que dejaron en España tres años de Guerra civil. Según dijeron los expertos, el grado de inclinación de la tierra varió varios centímetros. No sé lo que significa eso. En cualquier caso, es para echarse a temblar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;El sable de Bolívar&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La esperanza, si es que existe, continúa en Sudamérica. El lema de los círculos bolivarianos de Venezuela cada vez se deja escuchar con más fuerza en todo el cono sur: “Alerta, alerta, alerta que camina / el sable de Bolívar por América latina”. Mientras el hermano americano se pierde en Oriente Próximo, el patio trasero se rebela. Kirchner, a pesar de su pasado peronista, y Lula, a pesar de su presente corrupto, lograron decir que no al ALCA, el tratado de libre comercio que impulsaba Estados Unidos. Regodeándose, y casi más por fastidiar que por otra cosa, Hugo Chávez y Castro sacaron el ALBA (Alternativa Bolivariana de las Américas). Al mismo tiempo, la izquierda gana fuerza en Chile y en Bolivia arrasa Evo Morales, un líder indigenista que nada más acceder al palacio presidencial busca la nacionalización del gas y dice que los contratos con Repsol son ilegales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera pregunta que surge mirando todo esto es: ¿cuánto tardará Estados Unidos en intervenir militarmente o apoyar algún golpe de estado? Un asesor de la Casa Blanca ha dado el primer aviso: “No podemos permitirnos en Venezuela el mismo error que en Irak. No hay que hacer la guerra, hay que matar a Chávez”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Bagdad, allí sigue&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo árabe, lejos de haberse serenado, parece cada vez más un polvorín con un ciento de cerillas alrededor. En la jaula de locos global ha aparecido un nuevo protagonista. De 2005 queda un nombre que habrá que ir memorizando: Mahmud Ahmadineyad. Apenas lleva unos meses dirigiendo los destinos de Irán, pero sus opiniones sobre el conflicto israelopalestino ya han dejado patidifusa a la comunidad internacional. ¿Cómo solucionarlo? Él da dos opciones. Una: echar a Israel al mar. La otra: que Alemania y Austria dejen un hueco de su territorio y que se vayan para allá todos los judíos. Sus últimas declaraciones, más chocantes todavía, han sido sobre el genocidio nazi. “¿Holocausto dice? Ja. Menudo cuento”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras, en Irak siguen las cosas igual que en 2004, igual que en 2003 e igual que seguirán en 2006. Cada cierto tiempo los iraquíes votan. Cada cierto tiempo, explotan. Lo más relevante este año sobre Irak ha sido su pérdida de interés informativo. A principios de año los atentados en Bagdad podían llevarse fácilmente la primera página. Luego eran necesarios un número mínimo de muertos para que un atentado pudiera considerarse noticia. Ahora 20 cadáveres sólo ocuparían un breve en las páginas centrales. Actualmente, harían falta más de 50 víctimas en varias ciudades para que una noticia sobre Irak volviese a abrir el telediario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho llama más la atención un coche ardiendo en París sin nadie dentro que un coche saltando por los aires en el centro de Bagdad. La revuelta de los extrarradios francesa ha sido más un juego de adolescentes inadaptados que la intifada revolucionaria que muchos pronosticaban. Hubo quien habló de una vuelta al mayo del 68. Cuánta ingenuidad. En el París del 68 había un Jean Paul Sartre al frente de la historia y un grupo de universitarios de buena familia que por primera vez se daban cuenta de la relación directa entre hacer la revolución y hacer el amor. En las universidades había literatura y teoría política. En los suburbios sólo queda la rabia. Del 68 salieron varios ministros, de aquí sólo saldrá lo que dijo el superministro Sarkozy: “escoria”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Una, grande y plural&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas formas, se quiera o no, en Francia existe cierta agitación social, hay un mínimo de debate público, se da por sentado que el modelo de integración ha fracasado. Francia plantea preguntas. La agenda política es, de algún modo, interesante. Sobre la mesa se ponen cuestiones que tarde o temprano habrá de hacerse el resto de Europa. El debate sobre la constitución europea fue doce veces más intenso que en España. Al igual que aquí, los dos partidos mayoritarios apoyaron con devoción un texto que probablemente nadie se hubiera parado a leer. Pero los franceses se interesaron, se dieron cuenta de en qué consistía el eurotimo y acabaron dando un “no” por respuesta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En España, donde Europa provoca casi tanta indiferencia entre los ciudadanos como frenesí espongiforme entre los periodistas, la política se mantiene con su habitual nivel de degradación. El debate, casi el único debate, omnipresente, omnisciente, omnimediático, es el que afecta a la reforma territorial. Es algo que irrita los oídos. Aburre soberanamente que sólo se hable de soberanía, de patrias, de banderas, de pueblos, de naciones, de nacionalidades, de regiones. Todas las palabras mohosas del XIX protagonizan los primeros años del XXI sin que nadie repare en su hedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay parlamentario que no hable como si estuviera enfundado en un trapo. El año empezaba con Ibarretxe hasta en la sopa y luego terminó con Maragall y Carod a todas horas. A Ibarretxe se le dio un portazo. A Maragall, un ya veremos. Entre unos y otros han hecho que en 2005 toda la vida periodística en España se basara en cuatro textos que casi nadie debe haberse leído: La constitución Europea, el Quijote, el plan Ibarretxe y el Estatut.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto a estos dos últimos, el electorado asiste mayoritariamente a este circo con un bostezo en la boca. Todos a excepción de los militantes del PP, a quienes su partido ha conseguido inflar los ánimos a base de una estrategia consistente en apagar los fuegos con gasolina. Si Cataluña pide más soberanía, el PP convence a sus votantes de que se está gestando un cambio de régimen. Si Ibarretxe pide espacios de cosoberanía se habla de la independencia de las vascongadas. Si una selección catalana de Hockey sobre hielo gana un mundial apaga y vámonos. Es el acabose. España: requiescat in pace&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La exageración del PP ha alcanzado niveles sofronizantes. Una de las pocas decisiones inteligentes del Gobierno, la legalización del matrimonio homosexual, levantó una manifestación de odio nacionalcatólico. Más tarde, la decisión de abrir un diálogo con ETA si deja las armas, (algo más que razonable, y más el año que el IRA entregaba las suyas), se interpretó como una victoria de la banda. En los 80 ETA mataba a más de 80 personas por año y sus objetivos pasaban por la independencia de Euskal Herria, con Navarra como condición obvia. Hoy seguramente declarase el alto el fuego a cambio de una amnistía de los presos y la legalización de Batasuna. Y bueno, no parece muy lógico poner bombas durante 40 años para que el objetivo final sea una reducción de las penas de cárcel y la legalización de un partido que hasta hace poco era legal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún así, ¿para qué discutir? España, como pintó Goya y como insiste Reverte cada semana con más pesadez, es el país donde dos tipos se sacuden bastonazos hasta que se parten la crisma. Y en esas estamos, otro año más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo único que cabría esperar, aunque no sé si es pedir mucho, es que tuvieran un poco más de talento, porque el año acaba con una indigencia parlamentaria que da grima. Con Zapatero llamando al otro patriota de hojalata y Rajoy respondiendo que es mejor eso antes que ser un bobo solemne. Después, cuando el Gobierno presenta sus quejas, Rajoy se excusa diciendo que él no ha dicho a quién se refería ni de quién estaba hablando, y que si Zapatero se ha visto como un bobo solemne es porque debe serlo. Y estos argumentos, que me recuerdan al patio de recreo de mi guardería, son los que marcan el rumbo político del Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Concluyendo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La tierra se desmorona y España se deshace como un azucarillo en el café. Así acaba 2005. Todo parece permanentemente a punto de estallar. Y sin embargo luego, sin que se sepa muy bien por qué, no estalla. O no del todo, de momento. Esperemos a ver que pasa en 2006. Un año en el que, de ser posible, espero escribir post algo más cortos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-113657154511953480?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/113657154511953480/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=113657154511953480' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113657154511953480'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113657154511953480'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2006/01/sobrevivir-2005.html' title='Sobrevivir a 2005.'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-113657074280104866</id><published>2006-01-06T19:03:00.000+01:00</published><updated>2007-01-11T07:54:55.806+01:00</updated><title type='text'>Reyes Magos sin papeles.</title><content type='html'>Descreídos.&lt;br /&gt;Siempre por estas fechas escucho decir a alguien que no cree en la Navidad. Nadie te dice que no cree en la Semana Santa, ni en el Carnaval, ni en las vacaciones de verano. Les pueden gustar o no, pero esas veces no te dicen “todo es mentira”, como si acabaran de hacerte partícipe de una revelación trascendental. Las navidades, se añade a continuación, son toda una farsa para que consumamos más y para que, bajo el pretexto de que seamos más felices, gastarnos un dinero innecesario. Argumentos todos de una veracidad irrefutable, pero que se desmontan en nada que te da por responder: “Ya, claro”. Dudo que nadie con más de 13 años no se haya dado cuenta de eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese engaño, sin embargo, acaba generando una realidad igualmente indiscutible. Lo apuntaba alguien tan poco recomendable y tan lúcido como Goebbels: “Una mentira repetida cien veces se convierte en realidad”. Con la Navidad pasa lo mismo. A base de repetir como idiotas que somos felices llega el momento en que acabamos siéndolo. Una felicidad falsa, por supuesto, pero es que no existe otra felicidad. Es todo falso, por supuesto, pero funciona. El lenguaje, decía Derrida, crea la realidad. La forma suplanta al fondo. El signo atrapa a lo que designa. No nos movemos sobre realidades, sino sobre códigos. Borges, en un chispazo de lucidez, lo ejemplificó en un cuento: el mapa acaba adquiriendo el mismo tamaño que el territorio, así que nos movemos sobre el mapa, no sobre el territorio. La Navidad es ese mapa, es la plasmación temporal de ese mapa. Se come más, se bebe más, se cometen más excesos. ¿Innecesarios? Hasta cierto punto. Después de todo, los únicos momentos que merecen la pena suelen coincidir generalmente con los más excesivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gaspar en la cárcel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es el mapa. El subsuelo, mientras tanto, sigue tan podrido como de costumbre. No es necesario escuchar al aguafiestas que luego comerá y beberá como un cerdo durante las fiestas. Hay gente con bastantes más motivos para decirlo y que, sin embargo, a pesar de todo, prefieren pasarlo bien dentro de lo que cabe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julián es uno de ellos. Me hablaron de él antes de venirme de Madrid, y hoy retomo la vocación social del blog para hablar de él. Julián tiene 21 años, o 22, no sé. Nació en Colombia, y empezó a trapichear con drogas casi desde niño hasta que acabó en la cárcel de Medellín. A pesar de que una cárcel colombiana es lo más cercano que existe sobre la tierra al sufrimiento en estado puro, sobrevivió. Salió de allí y se vino a Madrid. Lleva, por lo visto, dos años. Sin papeles, claro. Antes la situación le preocupaba, ahora, de un tiempo a esta parte, se lo toma con tranquilidad. Se ha matriculado en un módulo de la universidad, a ver si al menos la estancia le vale para algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo, de la cárcel de Medellín ha pasado a una situación aún más truculenta. Estos meses ha hecho de rey Gaspar en unos grandes almacenes. Sin contrato, sin papeles, cobrando en negro. Su situación es lo más alejado que pueda existir del espíritu navideño. Pero trata de sobreponerse y hacerle creer a todo el mundo que, efectivamente, están hablando con un monarca barbicastaño con cento sudamericano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces le cuesta, es lógico. Los niños, al parecer, piden cosas imposibles. Una de sus primeras sorpresas fue una niña que se le acercó para decirle: “Para mí no quiero nada, pero haber si puede traerle un marido a mi madre. Por favor, eso sí, que esta vez no sea como mi padre.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Baltasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Julián (Gaspar), imagino que no sabría del todo cómo responder. Como mucho le diría: no te preocupes, sé buena, o algo así. Otras veces, sin embargo, la respuesta es más difícil. El centro comercial está en una zona de inmigrantes, por lo que un montón de niños le reconocen el acento y, conscientes del engaño, le piden regalos especiales. “A mí me da lo mismo lo que me echéis, si lo prefieres, nada, pero ya que estás ahí podrías hacer que a mi padre le den los papeles”. Desde que empezó a ser rey mago ha escuchado esto mismo una docena de veces, pero por muy Gaspar que sea tampoco puede hacer nada. Como mucho, por solidaridad geográfica, darle más caramelos que al resto de niños. Poco más. Eso, y enfadarse cuando a continuación tiene que soportar que se le siente entre las piernas una niña rubia, con coletas, olor a fresa y dientes muy muy blancos que desenfunda una carta enorme de cuatro folios y pide más regalos que el resto de la fila. Todos, obvia decirlo, para ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, Julián (Gaspar), soporta el aluvión de caprichos con un estoicismo encomiable. Escucha su media hora de deseos y le dice a la chica que muy bien, que sea buena y que ya se lo traerá. Consciente, claro, de que ella sí recibirá la mayor parte de lo que ha pedido. Podría, en vez de eso, mandarla a la mierda, y decirle que los reyes magos no existen, que la navidad es una colosal gilipollez y a continuación empezar a gruñir. Pero eso, recuerda, ya lo hizo hace poco Baltasar con otro niño al que no soportaba, lo que ha motivado que en el centro se hayan planteando echarle. Baltasar lo soportaba todo peor, porque era de Argelia, hablaba fatal el castellano y los niños se reían de él. Encima no creía en la navidad, apenas sabía quien era el niño Jesús, ni quiénes eran los reyes magos ni por qué todo el mundo quería tantas cosas por estas fechas. Después de los gruñidos pocos niños se acercaron a Baltasar. Según cuenta Julián (Gaspar), lo cierto es que su colega argelino daba algo de miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa es la Navidad, más o menos. Falsa hasta la médula, pero no por eso menos&lt;br /&gt;mala que el resto de fiestas. Julián (Gaspar), no reniega de ella. De hecho, desde que llegó a Madrid seguramente este haya sido de los mejores trabajos por los que ha pasado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-113657074280104866?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/113657074280104866/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=113657074280104866' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113657074280104866'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113657074280104866'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2006/01/reyes-magos-sin-papeles.html' title='Reyes Magos sin papeles.'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-113657037388318782</id><published>2006-01-06T18:51:00.000+01:00</published><updated>2006-01-06T18:59:33.906+01:00</updated><title type='text'>Momentos crepusculares</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El gran silencio.&lt;br /&gt;Junto al mar nos olvidamos de la ciudad. Las campanas tocan el avemaría con un sonido fúnebre aunque dulce en esta hora crepuscular. Aguardad un poco más. Todo se encuentra ahora en silencio. Se extiende el mar pálido y brillante. No puede hablar. A esta hora de la tarde, el cielo representa su eterno papel, revestido de rojos colores, de tintes amarillentos y verdosos. Las rocas y arrecifes que se precipitan en el mar como tratando de encontrar un lugar más solitario, tampoco pueden hablar. Hay una íntima quietud. ¡Qué hermoso y qué cruel es este gran silencio que nos sorprende repentinamente! ¡Qué doblez encierra esta belleza muda! Si quisiera, ¡cuántas cosas diría y qué malas serían estas cosas! Su lengua y la doliente felicidad que hay impresa en su rostro no es más que malicia para burlarse de su compasión ¡Que así sea! No me avergüenza servir de risa a semejantes poderes. Pero yo te compadezco, naturaleza, porque te han de hacer callar, aunque no sea sino la malicia lo que te hace enmudecer. Sí, me apena tu malicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                           Mira cómo aumenta el silencio y cómo se oprime y se espanta mi corazón ante una nueva verdad; tampoco él puede hablar; se ha puesto de acuerdo con la naturaleza para burlarse también. Cuando la boca trata de pronunciar palabras en medio de esta belleza, mi corazón disfruta con la dulce malicia del silencio. En medio de éste, la palabra y el propio pensamiento me resultan odiosos. ¿Acaso no escucho detrás de cada frase la risa y el error, la imaginación y la ilusión? ¿Habré de burlarme de mi compasión y de mi propia burla? ¡Oh mar! ¡Oh tarde! ¡Sois seres malignos!: enseñáis al hombre a dejar de ser hombre. ¿Habrá de abandonarse éste a vosotros y convertirse en lo que sois vosotros, algo pálido, brillante, mudo, inmenso, aquietado en sí mismo, elevado por encima de sí?&lt;br /&gt;                                                                                                          Nietzsche. Aurora&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rafael Argullol. Inmenso descubrimiento. Escritor,  filósofo, profesor de estética en la universidad de Barcelona, articulista, colaborador habitual de El País en Cataluña. ¿Cómo he podido pasar tanto tiempo sin leerle? Uno de sus libros preferidos es el Corsario Negro. Al igual que el protagonista de Salgari, viste impenitentemente ropa oscura.  Sus textos no dejan de ser profundamente fúnebres y, al mismo tiempo, brillantemente lúcidos. Su autor preferido es Leopardi, a quien le dedicó la tesis. Su poema preferido: El infinito. Su pintor de referencia: Caspar David Friedrich.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo eso le lleva a analizar el mundo con una sabiduría asombrosa y algo perturbadora, con un estilo fuera de lo común para el mundo en el que vive. Parece, de hecho, alguien sacado de una época lejana y poderosa. Sus análisis sobre la  sociedad o sobre el arte dan la sensación de estar escritos para que sean leídos dentro de un par de siglos. Se aleja del tópico y la explicación manida. En cualquier fenómeno encuentra una conexión mítica, filosófica o simbólica. Y lo hace desde una visión deliberadamente fría. Leyéndole, todo lo que sucede en el mundo y en el arte alcanza la lógica irrebatible de una operación matemática. Sobre el 11 de Marzo, por ejemplo, escribe:&lt;br /&gt;“En el subsuelo conviven el nihilismo ideológico y el terror criminal con la complicidad de aquellos poderes y actitudes que sacan provecho del ocultamiento, la manipulación y la mentira. Como Dostoievski analizó con implacable lucidez en Los demonios, el subsuelo es la patria propicia del nihilista porque allí, ajeno a la ley, pero también al amor y a la compasión, se siente el incontestado ejecutor de sus quimeras sin tener que dar explicaciones a la modesta e incierta luz en la que viven y mueren los hombres. Incapaz de captar esa luz, el nihilismo se siente, en cambio, superior en el ámbito de la tiniebla.”&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                     Saber que existe alguien sobre el  planeta que escriba así es algo de veras reconfortante. Lo he encontrado por suerte, mientras hojeaba la edición digital de El País. En la sección de Cultura le dedicaban una hoja entera a su último libro: “Enciclopedia del Crepúsculo”. En ella da sus propias definiciones del imaginario literario que han creado en occidente toda una serie de artistas destruidos por la locura o la melancolía, filósofos cercanos al nihilismo, leyendas populares pesadillescas y mitos subyagantes. La enciclopedia llega hasta la V. Comienza en Ángel y termina en Volcán. Tuve la sensación de haberme encontrado con algo que no creía que pudiera seguir existiendo. ¿Es posible seguir siendo hoy oscuro y romántico (dios santo, lo que ha degenerado esa palabra); y todo ello sin necesidad de llevar cruces invertidas, ni pintarse la cara de blanco, sin recurrir a los personajes de miedo de cartón piedra, sin soltar estupideces que suenan profundas de pura oquedad? &lt;br /&gt;La prueba estaba delante de mis ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensé en el apellido, Argullol. Me sonaba. Revisé mis apuntes (desde el principio del curso, ha sido la primera vez que los he leído), y lo primero en saltarme a los vidrios fue que Rafael Argullol aparece en la bibliografía de mis dos mejores asignaturas de este año: Teoría comparada de la modernidad literaria y Romanticismo alemán. Al parecer, se trata de una de las voces más autorizadas en toda la literatura de finales del XVIII y principios del XIX. Leí mis apuntes con pleno interés. Sin darme cuenta, desde que empezó el curso he anotado bastantes teorías suyas acerca de la ilustración y de la rebelión romántica primero con el Sturm und Drug y más tarde todo el estallido de Blake, Keats, Wordsworth, Novalis, el divino Lichtenberg, o E.T.A. Hoffman.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dio rabia no haber leído aún ningún libro suyo. Traté de subsanarlo. He buscado en el historial todos sus artículos publicados en El País. Hay una gran cantidad, algo más de cien. He comenzado a devorarlos con un entusiasmo desbordado. Los referentes que emplea me han hecho temblar. En pintura: Delacroix, Gericault, Edvard Munch y Goya.  En teatro: el Calígula de Albert Camus. Por un momento, leyendo todo esto, me he sentido menos solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Así que he decidido tragar todo lo que caiga de este hombre en mis manos. Me vendrá bien, imagino, porque Argullol maneja una filosofía crepuscular e iniciática especialmente indicada para los momentos de crisis. Me viene haciendo falta algo así. En cierto modo, mis últimos meses se están moviendo en una brumosa etapa en la que no sé muy bien en qué consiste mi vida. ¿Tener una carrera acabada y ganar dinero de vez en cuando me convierte en adulto?  ¿Seguir viviendo de la solidaridad familiar hace que pueda seguir siendo un universitario hedonista y pequeñoburgués?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabría qué decir. Me muevo en un terreno movedizo entre una cosa y otra. Y todo eso es también muy crepuscular. El problema, como ocurre a veces con los crepúsculos, está en que no puede saberse muy bien del todo si anuncian el día o la noche; si está por llegar un cielo refulgente y esplendoroso que me nuble la vista o acabaré definitivamente hundiéndome en el abismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respuesta, es posible, aparecerá algún día por aquí escrita.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-113657037388318782?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/113657037388318782/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=113657037388318782' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113657037388318782'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113657037388318782'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2006/01/momentos-crepusculares.html' title='Momentos crepusculares'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-113596449929457077</id><published>2005-12-30T18:28:00.000+01:00</published><updated>2005-12-30T19:07:10.490+01:00</updated><title type='text'>Salas de Espera</title><content type='html'>“&lt;em&gt;Pero el mundo al que vuelvo ya no es el de antes. Yo soy un extranjero, como los muertos sin sepultura cuando suben del aqueronte, y aunque estuviera en mi isla natal, en los jardines de mi infancia, que mi padre me cierra, ¡ay!, aun en ese caso sería un extranjero en la tierra, y ya no hay ningún dios que pueda ligarme al pasado. (…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¡Oh Dios! ¡Y pensar que yo mismo no soy nada y que el más común de los artesanos puede decir que él ha hecho más que yo! ¡que pueden consolarse los pobres de espíritu que se ríen y me tratan despectivamente de soñador porque mis hechos no han llegado a la sazón, porque mis brazos no son libres, porque mi época se asemeja al feroz Procusto, que arrojaba a una cuna a los hombres que capturaba, y para que cupieran en aquel pequeño lecho les cortaba los miembros a su medida&lt;/em&gt;!”&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hölderlin. Hiperión.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Una semana después.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jueves 29 de Diciembre. Hoy hace una semana que llegué a Mérida. Pensaba que Mérida lo tenía superado, que pasar aquí los días iba a ser un oasis de placidez y copiosa comida navideña. Incluso planeaba que mis trabajos de la carrera, junto a un par de artículos para Diagonal, iban a ir cayendo uno tras otro como piezas de dominó, dejándome tiempo (todo puede pasar), hasta para atreverme con un par de incursiones en el insondable mundo de la ficción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mi vida social, al mismo tiempo, no tenía pensado salirme de un cómodo esquema cuyo A B C consiste básicamente en cinco raciones semanales de Galería, tres de AntiBar y, llegado el caso, media de Reflejos. Después de dos semanas sin ni siquiera aproximarme a un horario de vida minimamente razonable en Madrid, la quietud emeritense se me antojaba un regalo celestial, la oportunidad idónea para estabilizarme, una pista de despegue para tomar impulso y volver a la villa y corte con los ánimos redoblados y los deberes bajo el brazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no. Está claro que no está siendo así. Tras una semana sin acabar uno solo de mis trabajos y ni siquiera actualizar el blog por una conjura cósmica formada por bibliotecas que no abren, fiestas navideñas y mi propia desidia, hoy la degradación alcanzaba su punto álgido. Esta mañana me ponía en pie después de haber dormido tres horas, con una resaca martilleante, regusto a estropajo en la boca y un cuerpo que difícilmente pasaría la ITV, con brazos y piernas que obedecían las órdenes de mi cerebro más por lástima que por voluntad de movimiento.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;El demonio y el látex.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Motivo de este despertar atroz: mi dentista. A las 11.30 tenía cita con él. David Martínez debe ser, con mucho, una de las personas que más se alegran de mis regresos a la ciudad natal. Se propuso hace cuatro meses empastarme seis dientes y empastarse con 50 euros por cada diente. Lo está consiguiendo. Cada vez que tengo un puente más o menos largo paso por su consulta. Lleva cuatro empastes. Mi dentadura va a quedar bien, aunque para ello tenga que sacrificar el resto de mi salud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las visitas al doctor Martínez han acabado por convencerme de que el demonio lleva guantes de látex. David Martínez los lleva, y tiene cuatro máquinas diabólicas delante que producen un ruido más propio de Abu Graihb que de una consulta médica. En mi boca empleó todas las máquinas que había desplegadas ante mis ojos. No me hizo daño (o no más del estrictamente necesario de la anestesia); pero los ruidos de esas máquinas… ¿por qué son así? ¿no hay forma de hacer que suenen de otro modo? Atendiendo a su grado de pavor, las dos últimas visitas me han servido para clasificarlos en cuatro tipos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1)Fuga de gas. Consiste en un silbido suave alrededor del diente. Más que el gas de la cocina, lo que parece que se sale es el gas de una botella de cocacola que se ha removido demasiado. Este es soportable. Incluso aceptable&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2)Rugido pantanoso. Es un poco más agresivo que el anterior. Ignoro el motivo, pero mientras lo escuchaba se me venían a la mente la imagen de un monstruo del pantano dando berridos por debajo del agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3).Invasión Ovni. El más marciano de todos. Parece que la máquina se comunica con el diente a través de un código secreto, lanzando un mensaje definitivo para asaltar la tierra. Hay una cierta continuidad en ese sonido, una lógica perturbadora. Y es, a la vez, un chirrido agudísimo, penetrante, devastador. Pero no es el más horrible.&lt;br /&gt;4) Circuito de Jerez. Inconfundible. Es el más conocido, el más clásico. También el peor. Se trata, sencillamente, de escuchar la última vuelta de un campeonato de motociclismo sobre tus muelas. No quiero imaginarme la cantidad de traumas que habrá producido este sonido. Me hace compadecerme sobre todo por las madres que esperarán sentadas mientras escuchan esa sinfonía del suplicio sobre la mandíbula de sus vástagos. Algo de veras espeluznante, inenarrable.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Revistas e inframundo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo y a pesar de todo, hay algo ameno en estos sonidos. Al no hacerte daño, uno se sorprende de la propia efectividad de la anestesia. Todo eso sucedía en mi boca y yo me estaba quedando dormido. Fascinante. Los ruidos no son lo peor de los dentistas. De hecho, ir a sus consultas sería incluso entretenido (obviando el precio) de no tener que atravesar antes por el martirio de las salas de espera. Estos lugares sí son el infierno en términos absolutos. En ellas el tiempo se condensa, los segundos pasan más despacio, las caras se vuelven mustias, el aire se hace plomizo, la conversación difícil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La anterior visita tuve bastante suerte. Conocía a dos personas que ese día también iban a la consulta. Pude hablar. Se me hizo llevadero. Hoy, en cambio, eso hubiera sido quimérico. Si un día comienza horrible se mantiene así hasta sus últimas consecuencias. No conocía a nadie. Para colmo, antes de salir de casa no encontraba el libro que estaba leyendo. Y las lecturas de las salas de espera parece que también forman parte del mismo ritual de dolor de toda la consulta. Había una cantidad ingente de revistas del corazón. Otras cuantas, aunque menos, de moda. Para caballeros había dos: Gentleman, con consejos cómo combinar tu ropa Armani (que imagino que el dentista debe comprar pensando que sus clientes pueden permitirse su mismo tren de vida), y Mens and Health, con consejos para reducir abdominales, reducir abdominales, reducir abdominales y, después de tener unos abdominales de mármol, follar hasta alcanzar el séptimo cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una pinza en la nariz, cogí esta última. Me salté la parte de los abdominales. Antes de pasar a la parte de la cama, el becario que debía escribir el reportaje dibujaba un cuadro con la frase perfecta para cada momento del cortejo, desde pedir el número del móvil a solicitar matrimonio, todo un catálogo. Lo importante, escribe el becario, es no ser muy directo. Si digamos quieres llevarte a una chica a la cama es mejor decir “¿qué tal si nos vamos a mi casa?”, antes que soltarle: “¿oye, follamos?”. Un crack, el redactor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el coito los consejos eran de la misma cuerda. O ni siquiera eso, eran todavía más insufribles. Estaba todo lleno de símiles futbolísticos y tres de las cuatro páginas iban dedicadas a preliminares. “Son”, escribía, “lo que marca la diferencia entre un encuentro amistoso y un partidazo”. A pesar de la irritación visual que me produjo la frase contuve la náusea y seguí leyendo. No pude llegar al final. Mi cerebro dijo basta en el momento que leyó: “de todas las caricias, la que más les gusta es el sexo oral”. Tantos descubrimientos en tan pocas líneas me parecieron excesivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerré la revista. Estaba tiritando. Había cogido frío la noche antes. Bastante frío además. Volví a mirar a mis compañeros de sala. Los mismos rostros apagados. Las mismas miradas hacia nadie sabe dónde. El infierno es una sala de espera, estoy convencido de eso. A un lugar de sufrimiento y dolor eternos se le acaba cogiendo el gusto. A una sala de espera no, imposible. Una sala de espera aniquila el estado de ánimo, entierra cualquier alegría. Nada se mueve en ellas, ni siquiera las personas que uno tiene alrededor y a quienes cuesta encontrar un motivo para su existencia. Todo en las salas de espera es inmutable, inamovible, estéril, esclerótico, abúlico. Son, por así decirlo, una especie de Mérida. Mérida es la sala de espera de mayor tamaño que conozco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y su quietud, he comprobado una semana más tarde, no tiene nada de celestial.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-113596449929457077?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/113596449929457077/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=113596449929457077' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113596449929457077'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113596449929457077'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2005/12/salas-de-espera.html' title='Salas de Espera'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-113596266096038653</id><published>2005-12-30T18:06:00.000+01:00</published><updated>2005-12-30T19:30:41.426+01:00</updated><title type='text'>De vuelta. Madrid-Mérida</title><content type='html'>¡Amarga ciencia ésta que el viaje nos brinda!&lt;br /&gt;El mundo, tan pequeño, tan monónoto, hoy,&lt;br /&gt;ayer, mañana, siempre, nuestra imagen nos muestra:&lt;br /&gt;¡un oasis de horror en medio de un desierto de aburrimiento!&lt;br /&gt;Baudelaire. Las flores del mal.&lt;br /&gt;(Ultimo verso, citado por Bolaño en 2666).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jueves 22 de diciembre.&lt;br /&gt;Despertar. 10.45 horas.&lt;br /&gt;Desayuno.&lt;br /&gt;Café con bocadillo de nocilla y la introducción de Cátedra a las Flores del mal de Baudelaire. Con el tiempo, compruebo horrorizado, se ha apoderado de mí una angustiosa atrofia literaria. A veces disfruto más de una introducción brillante que de un libro brillante. En los libros de Cátedra me sucede con una frecuencia insana. El estudio de Alain Verjat me parece sublime. En un momento, por ejemplo, escribe: “Baudelaire fue así, durante más de un siglo, un poeta inmoral, rayando la pornografía, una lectura para degenerados que el orden moral sólo podía coger entre pinzas y tapándose la nariz”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de leer esto uno espera toparse en Les fleurs du mal con algo realmente salvaje. La mayoría de las veces no pasa, y lo único que se concluye de la lectura es la facilidad que tenía para escandalizarse el orden moral francés. Otras, en cambio, sin llegar a provocar erecciones, Baudelaire cumple con las expectativas del prólogo. (Una muestra: “¡Yo soy la herida y el cuchillo! / ¡Soy el tortazo y la mejilla! / ¡Yo soy los miembros y la rueda, y la víctima y el verdugo!./ De mi pecho soy yo el vampiro/ –¡uno de esos abandonados/ condenados a eterna risa/ que ya no pueden sonreír!”)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De fondo, mientras tanto, sonaba el sorteo del Gordo. No había comprado ningún cupón. No me tocó nada. La mayor parte del dinero fue a parar a Cataluña. Se sigue así con la tradición navideña de que el dinero caiga en las zonas castigadas por catástrofes naturales. El premio supondrá un consuelo para las miles de familias damnificadas por el Estatut.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Media hora más tarde. Internet. ElPaís.es.&lt;br /&gt;Moratinos llama al nuncio Vaticano y protesta formalmente ante la Iglesia por la broma de la Cope de llamar a Evo Morales haciéndose pasar por Zapatero.&lt;br /&gt;El ministro de exteriores boliviano: “esto podría repercutir en las relaciones bilaterales”.&lt;br /&gt;Zapatero (el de verdad), llama a Evo Morales (el de verdad), para pedirle disculpas. La Cope, mientras, denuncia la campaña de hostigamiento por parte del Gobierno y sigue riendo la gracia.&lt;br /&gt;Preguntas: ¿Alguien se imagina al Jueves, a Gomaespuma o a la Ser imitando a Aznar y llamando a Bush, a Blair o a Álvaro Uribe? Ni siquiera creo que a ninguna emisora abertzale se le pasara por la cabeza hacer algo por el estilo. ¿Por qué la derecha, cuando se pone, puede llegar a ser quince veces más antisistema que la extrema izquierda? ¿Por qué la Cope tiene que ser siempre tan tóxica?, ¿Por qué hay siempre tanto odio en sus programas, incluso en los de humor? ¿Por qué cuando intenta decir algo serio (filípicas diarias de Jiménez Losantos) provoca tanta risa; y cuando intenta hacer gracia (suplantar la personalidad de un presidente del Gobierno) acaba provocando una crisis internacional?&lt;br /&gt;Todo me parece demasiado repugnante. Tanto que se me quitan las ganas de dar ninguna respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como contrapeso, el gran descubrimiento del día. Rafael Argullol. Filósofo crepuscular. Sabiduría exultante. Realiza ensayos literarios, artículos sociológicos y juicios críticos sobre obras de arte. Todo sin salirse de los límites artículo periodístico. ¿Se puede pedir algo más? Sí, que algún día le dedique un post. Seguramente lo haga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viaje a Mérida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adecenté la casa. Limpié mis trastos del fregadero.&lt;br /&gt;Hice mi maleta.&lt;br /&gt;Nota preocupante: mi cartera para los libros cada vez pesa más. Su peso actual es de casi el doble de la de mochila en la que guardo la ropa. Con los años, esta descompensación tiende a ensancharse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí. A casa de Javi.&lt;br /&gt;Javi, mi primo, me llevaba en coche hasta Mérida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En casa de Javi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Edificio sumamente extraño. Entrada quemada. Escalones torcidos. Vecinos inquietantes y recelosos, miradas de soslayo. Resquemor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cinco plantas más tarde, sin ascensor, con dos maletas a la espalda. Más vecinos inusuales por el camino.&lt;br /&gt;Una imagen propia de Joseph Conrad. En la cuarta planta, sin luz. Un bulto negro en la escalera. Atemorizador. Me acerco: es un hombre, negro también. Callado, silencioso, parado en medio de la oscuridad con la vista perdida.&lt;br /&gt;Me mira. Le miro.&lt;br /&gt;No me dice nada.&lt;br /&gt;No le digo nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una planta más tarde. Dejo las maletas. Cansado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi primo no está. Ha salido porque tenían que renovarle el contrato. Me recibe su novia Vanesa. Moderna, moderna, moderna. Gorra con forma cuadrada de resonancias militares. Jersey rojo con cuadros rojos y negros bajo abrigo negro. Adorable y simpatiquísima.&lt;br /&gt;Me dice: Hola Miguel, ¿qué tal estás?&lt;br /&gt;Es un mensaje en clave. Lo que en realidad quiere decir es: Chico, bienvenido a la vida moderna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ritual de la vida moderna: el piercing.&lt;br /&gt;“Tengo que hacerme un piercing. Acompáñame. Es en la nariz. Tengo uno, pero me lo tengo que quitar para dar clases en el cole. Es un coñazo. Ahora me voy a poner un “slut”, de estos que pareces como un cerdo. Esos no hace falta que te los quites, te los puedes meter hacia dentro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Skin-art.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amable conversación con el tatuador. Gran tipo. Según le habían dicho a Vanesa,”el mejor anillador de Madrid”. Tenía aspecto de serlo. Aspecto orondo, ventripotente. Largas barbas desperdigadas por toda la cara. Difícil diferenciar entre las barbas y los anillos. Enorme aro con forma de rollo de esparadrapo recolgando de una oreja. Pese a todo, gafas de psicólogo y aspecto inteligente.&lt;br /&gt;No tengo la menor idea de anilladores. En todo caso, parecía bueno. Se puso guantes de plástico para poner el Piercing y tenía todos los utensilios dentro de bolsitas de plástico. Quitando sus barbas, todo lo demás tenía aspecto de ser bastante higiénico.&lt;br /&gt;Lo mejor: las carpetas clasificadoras de tatuajes. Nombres: Guerreros y brujos; Dragones y Oriental; Tribales y motos; Animales Acuáticos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El único problema de que fuera el mejor es que también era, en consecuencia, de los más caros. Vanesa habló con él. Sacó a relucir un amigo común: Es que soy amiga del Demonio (sic), le dije que me iba a hacer un “slut”(no sic, porque no sé muy bien cómo se escribe); y me dijo que viniera aquí, que eras el mejor de Madrid.&lt;br /&gt;Anillador: Ah, el demonio. ¿Qué tal le va por Barcelona?&lt;br /&gt;Vanesa: ¿Por Barcelona? Si le vi hace dos días por Fuencarral.&lt;br /&gt;Anillador: Ah, perdona. Es que conozco a dos demonios, uno en Madrid y otro en Barcelona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar del contacto satánico, no bajó el precio. 36 euros por el aro. A Vanesa no le llegaba. Le dejé 20 euros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras se tumbaba en una mesa de operaciones, el anillador y yo hablamos animadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había un Diagonal junto al resto de utensilios.&lt;br /&gt;Pregunté: ¿estás suscrito a Diagonal?&lt;br /&gt;Respondió: Sí. Tengo varios. Los traigo aquí para que se los lleve la gente. Coge uno si quieres. ¿Conoces el periódico?&lt;br /&gt;Respondí: Escribo en él. (Siempre me ha encantado cómo suenan esas tres palabras.)&lt;br /&gt;Preguntó: ¿Si? ¿Hay algún artículo tuyo?&lt;br /&gt;Respondí: En la sección de Culturas, el de la portada. (portada suena incluso mejor, es una palabra increíblemente musical)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mejor anillador de Madrid lo había leído. De hecho, era de los pocos artículos que había leído. A partir de ahí cambió la forma de mirarme. Hasta entonces tuve la sensación de que me observaba como a la clase de chico al que nunca se le ocurriría acercarse a una tienda de tatuajes (y tendría razón, porque nunca había entrado en ninguna). Con Diagonal de por medio, la cosa cambiaba.&lt;br /&gt;Escribir en Diagonal no da dinero, pero permite que los mejores anilladores de Madrid te vean como a uno de los suyos. Algo es algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Añadió: El periódico está bien. Lo que pasa es que no lo conoce mucha gente.&lt;br /&gt;Concluí: Lleva un año. Lo hace un grupo de bastante joven y no se puede esperar que se venda como El País. De todas formas, lo bueno que tiene es que se encuentra en los mejores sitios. En serio, si entras a cualquier parte y te encuentras Diagonal puedes estar convencido de que es un sitio de confianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La norma no falló tampoco ahora. El anillador era de confianza. Miró a Vanesa. Sacó el piercing para dejar la nariz con aspecto de Buey. Procedió.&lt;br /&gt;Anillador: Vamos allá. ¿Cuento hasta tres o lo meto del tirón?&lt;br /&gt;Vanesa: Del tirón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visto y no visto. Metió primero una larga aguja de metal. A continuación, el anillo. La operación no duró más de 15 segundos. Un profesional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vanesa, exultante: (A mí) “No me ha dolido nada. Creí que iba a dolerme muchísimo. (A él) Es verdad. Eres un anillador muy bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El: (Sin modestia) Gracias. (A ella). “Lo normal tendría que ser que no doliese nunca, pero es que no hay control ninguno. Hoy he tenido que decir que no a cinco menores de edad y me han dicho que vale, que se iban a la Montera. Otros me llegan y se quedan flipados de verlo todo en bolsas. (A mí). Podrías hacer un artículo sobre eso. (Esta frase suele darme reparo, porque después de decir eso la gente comienza a hablarme con el tono de estar diciendo algo importante y eso exige que haga como que presto atención). En España no hay cultura del piercing. La gente mira al precio y no al producto. Les da lo mismo cómo sea el anillo ni las condiciones del sitio. En otras partes te cobran 15 euros, te ponen hierros traídos del tercer mundo, te hacen un montón de daño y encima te lo tienes que quitar al mes porque se te está infectando la zona. Y encima va allí más gente. Llevo 10 años trabajando en esto y cada vez ves cosas más vergonzosas. Pagas 500 euros por un curso de principios de medicina que dura cinco días y te puedes montar un puesto de estos. Es de risa Yo cobro más alto, pero trabajo bien. A nadie se le infecta la nariz cuando viene aquí.”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dicho, un profesional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De vuelta a casa de Javi. Antes de salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevo vistazo al edificio. Techo también quemado. Ahora me fijo, (antes, no se cómo, se me pasó por alto): hay una moto calcinada a pocos pasos de la puerta. Javi y Vanesa me han hablado de ella. Alguien quemó la moto a las cuatro de la mañana, las escaleras se llenaron de humo, llegaron los bomberos y todos los vecinos del edificio tuvieron que salir corriendo.&lt;br /&gt;Javi: por lo visto ha sido un ajuste de cuentas”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo: ¿Y sabéis de qué vecino era la moto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Javi: Sí, de un brasileño que vive más abajo. Nadie le ha dicho nada. ¿Pero qué le vas a decir?: oye, no sé si lo has visto, pero te han quemado la moto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me cuentan más del edificio. Que se quemen motos a las cuatro de la mañana es alarmante, pero no les extrañó. La gente que les rodea está algo lejos de ser normal. Las historias del edificio vienen a ser un cruce entre Aquí no hay quien viva, Twin Peaks y Sucedió en Madrid. Sus vecinos se dividen en tres tipos:&lt;br /&gt;1) Dos amigas de Mérida y alguna gente joven de confianza. Relación extrañamente amigable para esta ciudad. Se dejan comida. Se invitan a cenas. Formidable.&lt;br /&gt;2) Vecinos inquietantes. Nada de saludos. Miradas de desprecio mutuo. Aspecto de películas de cine expresionista alemán.&lt;br /&gt;3) El Horror: Una casa de putas dos puertas más a la derecha; un brasileño mafioso; un hostal angustiosamente extraño A eso, sumar: a diario, caras nunca vistas paseándose de noche por las escaleras. A eso, sumar: ruidos extraños a horas extrañas unidos a conversaciones extrañas en lenguas extrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A eso, sumar: Escaleras de hace 200 años, peldaños cayéndose a trozos, vigas de madera sosteniendo la estructura de todas las plantas.&lt;br /&gt;A eso, sumar: estado en trámites de remodelación, dudosas condiciones legales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué siguen entonces ahí? Dos motivos clave. Precio: está tirado. Lugar: centro de Madrid. Centro, centro, centro. A una calle de Gran Vía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más inquietante de todo es que, en verdad, no deja de ser un chollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el coche. 400 kilómetros hasta Mérida.&lt;br /&gt;Sólo una parada. Para repostar, mear y comprar comida de guarreo durante el camino. Tres bolsas. Vanesa: Cheetos pandilla drakis (Una desventaja: Son un timo.Vienen pocos y la gracia de que tengan forma de fantasmas y murciélagos probablemente no justifique el encarecimiento del producto. Una ventaja: creo que no comía Cheetos pandilla drakis desde el colegio. Rememoré fiestas de cumpleaños con miles de sándwiches y cócteles explosivos mezcla de cocacola, sprite y fanta naranja). Yo: Doritos (siempre funcionan) y Mix 5 (un combinado de frutos secos lascivamente deliciosos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para matar el tiempo, conversaciones modernas.&lt;br /&gt;Sobre drogas nuevas: ketamina,GHB. Vanesa: “la gente ya no sabe que meterse, parece que si no acabas en coma no te lo has pasado bien”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre bares de ambiente (últimamente para que cualquier sala sea mínimamente in debe tener un espacio de ambiente, cuyas dimensiones aumentan durante la noche a medida que aumenta el alcohol en sangre y la desesperación en el falo.) Vanesa: “es horrible, hay ya una zona en el Space donde si eres tía no puedes pasar. Y encima está todo lleno de los tipos estos hipermusculados con ese rollo cerdo de quitarse las camisas, sudar como guarros y empezar a meterse mano por todas partes allí mismo. Aunque bueno, aún no es como en Ibiza: allí se ponían directamente en la puerta”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el plan para nochevieja, más apasionante aún: “Con lo poco que me gusta Mérida para salir, dije, en Nochevieja me lo paso genial. Tiene que ser horrible pasar la Nochevieja en Madrid. Sólo la fiesta ya se te pone en 60 euros. Y luego casi todo el mundo se gasta otros 60 en drogas. Y si te tomas un cubata en otro sitio te lo cobran a 12 euros. Y todo petadísimo en todas partes. Y atascos todo el tiempo. Debe ser espantoso.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respuesta de Vanesa, fulminante, sumamente reveladora: “Es que ese es un plan muy malo. Salir la noche de nochevieja no tiene gracia. Y menos pagando. Lo que está bien son los días de nochevieja. Lo que está bien es salir a las diez de la mañana el día uno y que te cuelen en un after. Y luego te estás allí hasta las tres o las cuatro y te metes en otro after, y luego en un reafter, y así hasta que sales todo el día dos y vuelves a casa el día tres”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fin del viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conclusión básica: me queda mucho por aprender. Debe haber más malditismo en un fin de semana con mi primo, su novia y sus colegas (entre los que también se cuenta mi hermano), que en toda la bibliografía de Baudelaire. Al menos, eso me temo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota:&lt;br /&gt;A estas horas en casa, sin embargo, lo único que queda de maldito y de sabio es el programa Días de Cine. Hace poco escribía Sergi Pámies en su columna sobre TV de El País que alguien se debería dedicar a recopilar las frases que suelta Antonio Gasset antes de los anuncios. En esta ocasión no he podido resistir la tentación de anotarla:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Llegó la pausa. Un consejo para estos días de Navidad: Sed felices. A ello ayudará comprar una zambomba y cantar villancicos, aunque no estoy muy seguro.&lt;br /&gt;Bueno, mejor voy a dejarles con la publicidad, donde ya ha desaparecido un señor calvo que desea suerte para todos, imagino que para evitar el linchamiento por parte de la mayoría”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-113596266096038653?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/113596266096038653/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=113596266096038653' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113596266096038653'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113596266096038653'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2005/12/de-vuelta-madrid-mrida.html' title='De vuelta. Madrid-Mérida'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-113492591570928677</id><published>2005-12-18T18:10:00.000+01:00</published><updated>2005-12-18T18:11:55.726+01:00</updated><title type='text'>Lavapies 24/7</title><content type='html'>Lavapiés.&lt;br /&gt;Lavapiés es interminable, laberíntico, infinito. Últimamente no salgo de allí. Todo el mundo va a Lavapiés. Todo el mundo me lleva a Lavapiés. Quedo con todo el mundo en Lavapiés. El lunes, sin pretenderlo, acabé en Lavapiés. El martes, pretendiéndolo, también. El miércoles me llevaron al centro en coche desde Diagonal y me dejaron en Lavapiés. El jueves pasó lo mismo. Lavapiés, Lavapiés, Lavapiés. Da lo mismo que no haya ningún motivo para ir, siempre alguien acaba por proponer ir a Lavapiés. Y si se entra por las noches es imposible quedarse sólo media hora, tomarse sólo una cerveza o andar sólo por dos calles. Lavapiés engancha. De pequeño nunca pensé que la primera casilla del Monopoly diera nombre a un barrio. Y desde luego no hubiera pensado que la casilla más barata de todo el juego pudiera dar tanto de sí en la vida real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juli&lt;br /&gt;Este lunes el motivo para ir fue que me encontré a Juli en la Puerta del Sol justo cuando ya pensaba entrar en la estación del metro.&lt;br /&gt;            -¡Lucas!&lt;br /&gt;            - ¡Juli!&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;Gran sorpresa. A Juli únicamente la había visto hasta ahora en dos contextos. Primero, el grupo documental. Tanto ella como yo pertenecemos al “grupo voces” (por favor, si a algún lector se le ocurre otro nombre para este colectivo se admiten sugerencias); el grupo con el que el año pasado perpetramos el documental “¿Qué pasó en mi barrio?” donde un grupo de viejos héroes entrañables y casi anónimos narran las batallas del movimiento vecinal madrileño desde las chabolas de los años 60.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El puesto de chuches.&lt;br /&gt;El segundo contexto es el puesto de chuches de la Facultad de Ciencias de la Información. Juli es la chuchera más veterana que conozco. Lleva al menos dos años lidiando varias horas por semana con la jauría de alumnos y alumnas (sobre todo alumnas que parecen sacadas de catálogos de ropa); que no pueden resistir la pausa entre clase y clase sin su dosis de azúcar industrial. Como toda chuchera que se precie, Juli es justamente lo opuesto de sus clientes, lo cual ocasiona que de cuando en cuando se produzcan miradas de repelús mutuo en el momento en que éstas canjean sus céntimos de euro por un puñado de gominolas o un par de bolsas de risquetos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El puesto de chuches es, para sus dependientes, un campo de pruebas psicológico. Siempre que he ido allí me he dado cuenta de que se trata de uno de los observatorios más perfectos para analizar las infinitas caras que presenta la superficialidad humana. Casi siempre que me acerco a algún chuchero apenas puedo cambiar cinco frases seguidas porque están rodeados de las personas más superfluas que pululan por una facultad donde lo superfluo es ley. Todo ese ejército de banalidad, polos rojigualdas, peinados de última moda y ropa de marca les acosa poniéndoles delante de la cara mil y un venenos de colores alegres y preguntando con su síndrome de abstinencia: “jo, esto cuánto es?”. Y yo, cuando lo veo, admiro la capacidad de aguante de gente como Juli. Algunos días, cuando la aglomeración me impide acercarme al puesto, las chucheras me parecen criaturas sobrehumanas. Para soportar tanta presión se necesita una paciencia fuera de lo común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El lunes en Sol Juli no estaba rodeada. Iba solo con un chico. Me dijeron que iban a tomar una cerveza y  me invitaron a acompañarles. La zona: Lavapiés. De nuevo Lavapiés. Siempre Lavapiés. Y a Lavapiés nunca se va a tomar una cerveza. Debería saberlo. Una vez en Lavapiés, lo primero que hicimos fue entrar en un restaurante árabe y pedir los platos con el nombre más extraño posible. Al menos eso hice yo. Pedí Yusín con Kofta. Esperaba una delicia exótica que deleitase mi paladar con sabores nunca antes catados. Vano intento. Me encontré, en cambio, con que el camarero me ponía sobre la mesa dos huevos al plato con una carne que se parecía bastante a las clásicas albóndigas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Lo exótico, por tanto, no estuvo en la comida, sino en la conversación con el chico. De hecho, el único motivo que me ha llevado a escribir este post ha sido la conversación con el chico. Todo lo anterior, me temo, no era más que un prólogo que me ha vuelto a salir demasiado largo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otmal.&lt;br /&gt;Se llama Otmal. Es marroquí. Tiene 24 años. “Aunque bueno, exactamente no se sabe”, reconoce. “Mi partida de nacimiento me la hicieron al mismo tiempo que a mi hermano, que vino al mundo más o menos un par de años después. Cuando nació mi padre se acercó a la ciudad, nos llevó a los dos y dijo que éramos gemelos. Calcular la edad que tengo es difícil, se lo pregunté a mis padres, pero son analfabetos, no anotaron la fecha y tampoco se ponen de acuerdo. Mi abuelo decía que nací tres años antes que mi hermano. Mi padre dice que uno. Mi madre que dos. Yo creo que son dos. Da igual. De lo único que todos se acuerdan es que ese día estaba lloviendo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            A Otmal la edad tampoco le preocupa mucho. Cuando no se acuerda le pregunta los años a su hermano y suma dos más. Este sábado volvió a preguntarle la edad, pero a diferencia de otras veces no sé sumó nada. El motivo es que la madrugada del sábado él y su hermano pasaron la noche en la comisaría. “¿Cuantos años tienes, dímelo, rápido. ’22, me dijo’. ’22’, le dije al policía, es que somos gemelos’. ‘¿Gemelos?, preguntó extrañado. El policía que estaba a su lado le sacó de dudas: “Claro, ¿no ves que son iguales? Luego, después de saber la edad, nos siguieron pegando”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo esto me lo cuenta Otmal en cuanto Juli nos ha presentado y le he dicho que soy periodista.  “Pues podrías contar que la policía nos ha estado pegando”, me pide. Lo dice, además, sin asomo de ironía, con la confianza de que trabajo en un periódico de cierta difusión y de que los periódicos de gran difusión pueden contar ese tipo de cosas. &lt;br /&gt;Pero no. No es el caso. En Diagonal se habla de abusos policiales con la misma frecuencia que otros ponen la guía de televisión. Es un tema que nunca falta, como la Risoterapia cuando los telediarios de Antena 3 se quedan sin noticias. La diferencia, tal vez, es que en este caso todo es un poco menos cómico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Por lo visto, la policía les detuvo de madrugada en la parroquia de entrevías. Otmal había ido allí a una fiesta con su hermano y otros cinco o seis chavales árabes. La parroquia de Entrevías, conviene señalarlo, la lleva Enrique Castro, uno de estos curas de barrio que creen  que hay que ayudar a los demás, que lleva más de 30 años colaborando en actividades vecinales y que de hecho entrevistamos para el documental. Por eso acudieron allí cuatro compañeras del documental y también varios chicos árabes, porque, entre otras cosas, Enrique Castro piensa que una iglesia puede servir para que la gente se divierta haga fiestas y beba dentro si quiera sin necesidad de creer en el dios único y verdadero.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;Eso lo piensa el padre Castro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los  veinte policías que andaban a las tres de la mañana por el barrio y se encontraron una iglesia abierta con cinco marroquíes dentro riendo y bebiendo pensaron  lo contrario.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;A Otmal le indignó que los policías supieran más teología que el cura&lt;br /&gt;“Nos soltaron un rollo religioso. Nos dijeron que los moros no podíamos estar en un templo cristiano y nos sacaron de allí. Esa gente no entiende nada. Confunden ser árabe con ser musulmán. No tiene nada que ver. Se puede ser árabe y ser cristiano. Pero a ellos les daba igual. Lo que les molestaba es que fuésemos moros pasándoselo bien en una iglesia. ¿Cómo va a haber moros pasándoselo bien? Eso era lo que más les fastidiaba. Bueno… eso y también que le hubiéramos puesto al Cristo un pañuelo palestino por la cabeza. A nosotros nos parecía gracioso. Con el pañuelo parecía un palestino auténtico.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            A los policías lo del palestino no les hizo ni puta gracia. Sacaron de la iglesia a todo el mundo. Primero hicieron una selección patriótica. Los españoles podían irse a casa. A los árabes se los llevaron a comisaría.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;            “No habíamos hecho nada, pero debían estar aburridos a esas horas y nos encerraron.”, continúa Otmal. “Tampoco tenían nada de que acusarnos. Así que nos dijeron un montón de cosas que no tenían mucho sentido. Nos acusaron de obstruir la vía pública. Después de resistencia a la autoridad. Era todo bastante absurdo. Y mientras tanto nos pegaban y decían que éramos moros de mierda. Eso lo repetían todo el rato. Y nos pegaban a ver si nos acusábamos entre nosotros de algo peor. Pero es que tampoco había nada de que acusarnos. Así que nos seguían pegando y diciendo que éramos unos moros de mierda”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Al cabo de un tiempo llegó el comisario jefe. Según cuenta Otmal, en ese momento se tranquilizaron un poco, pero fue peor todavía. “Nada más llegar lo primero que hizo fue pegarnos más. Hasta que se aburrió. Luego nos dejaron allí hasta que a la mañana siguiente nos soltaron. Ahora vamos a ver si quedamos y lo denunciamos. Pero es una mierda, porque aquí no puedes confiar en la justicia. La justicia es una palabra, pero ya está. Desde que llevo en España me han pasado mil cosas, pero nunca puedo acudir a la policía. ¿Cómo voy a acudir a la policía? Y menos cuando pasan cosas de estas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mientras me voy terminando mi Yusín con Kofta me fijo en que Otmal hace cada cierto tiempo extraños movimientos con el cuello y la cabeza. No sabe muy bien cómo colocarlos para que no le duela. A estas alturas de la noche el chico lleva hablando casi una hora seguida y está claro que va a monopolizar la noche. Desde que empezamos a cenar Juli y yo no hemos dejado de fusilarle a preguntas. De contarnos su noche del sábado pasa a contarnos su vida. Vive con su hermano y  otros cinco o seis marroquíes en un piso de alquiler.&lt;br /&gt;-¿Son amigos tuyos?&lt;br /&gt;-Bueno, son compañeros de piso. Tampoco los hemos elegido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;            Dentro de su familia, Otmal y su hermano han tenido suerte. A los 16 años (más o menos, porque en lo de la edad es lioso) se vino a España. Según dice, en Marruecos no se podía hacer nada ni decir nada. Eso lo descubrió pronto. “De pequeño vi muertos por primera vez. Fue después de una protesta contra el rey. Salí a la calle y vi unos cuantos cadáveres. Y mucha sangre por todas partes. Es no me gustaba. No puedes protestar de ninguna forma. Me acuerdo de un hermano de mi madre que era escritor. Tenía ideas políticas y escribió algo contra el rey anterior, Hassan II.  Lo mataron”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Otmal cuenta todo esto con la mayor indiferencia. Mientras hace chistes después de que pidamos cerveza y nos recomiende que mejor tomemos té. Nos cuanta además que los únicos que han salido de allí fueran su hermano y él.  “Somos los únicos aventureros”, asegura con un punto de orgullo mientras come un pollo con patatas que en este restaurante se llama Yusín de pollo.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;En Marruecos siguen otros ocho hermanos. Algunos casados y con familia; la mayoría analfabetos. Entre ellos, cada vez que vuelven son vistos como los hermanos europeos.  “Voy cada seis meses, y de vez en cuando me llevo a amigos españoles. Cuando llegan a Marruecos se ponen a fumar como locos. Y encima siempre les llevo a sitios a los que no suelen llegar los turistas. Me traje a unos amigos a una plantación de hachís, a una montaña en la que todo era kiffi marroquí. Mis amigos españoles se tiraron al suelo y empezaron a besarlo. Me pareció muy ridículo. Pero claro, a mí tampoco me sorprendía mucho, yo estuve trabajando varios años allí”.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;            En concreto, nos dice que empezó a trabajar en la plantación con 14 años. Exactamente, la misma edad a la que le di mi primera calada a un porro. No puedo evitar comentárselo.&lt;br /&gt;            “Pues ya ves. Yo ya los fabricaba”, vuelve a señalar con la misma actitud orgullosa de un momento antes.&lt;br /&gt;            Después de reírse, sin embargo, adopta un tono más humilde y baja la voz. “Aunque bueno, eso tampoco tiene mucho mérito. Nosotros no es crezcamos antes, sólo es que somos mas pobres”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-113492591570928677?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/113492591570928677/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=113492591570928677' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113492591570928677'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113492591570928677'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2005/12/lavapies-247.html' title='Lavapies 24/7'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-113457358603440467</id><published>2005-12-14T16:16:00.000+01:00</published><updated>2005-12-16T12:12:31.960+01:00</updated><title type='text'>Barajas</title><content type='html'>Mística europea&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre he pensado que existe una mística occidental, una espiritualidad europea que conduce a un trance tanto o más profundo que el sexo tántrico, el yoga, el budismo y el zen y el tao juntos. Llegar a este estado elevado de conciencia no es difícil. En este momento acabo de alcanzarlo de nuevo. Estoy en una cafetería del aeropuerto de Barajas. Veo pasar a muchísima gente de un lado a otro. Tomo café. Leo El País. Más o menos, tal como concibo el mundo, la felicidad viene a ser esto. Por los pasillos atestados cruza el catálogo completo de la condición humana. Casi todo el mundo carga bultos pesadísimos y tiene la mirada puesta en el cielo en busca de algún indicador que permita salir fuera, llegar lo más lejos posible, escapar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Genio y mediocridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy el periódico aparece sobresaturado de genios. La noticia de la contraportada está dedicada a John Lennon. La BBC va a emitir esta tarde una entrevista inédita con él, “la definitiva”, en palabras del cantante muerto, donde pone de vuelta y media al resto de los Beatles. Cuando se grabó, Lennon andaba ya completamente amargado. “Ser genio no es divertido. Es una tortura”, reconoce. También en su confesión final carga contra los Rolling. “Mick es un chiste”, señala igualmente asqueado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No falta un comentario sobre Yoko Ono y el odio que hacia esta chica profesaban los demás miembros de la banda. “Parecía que me tenía que casar con ellos o con Yoko… y acerté”. Allá cada uno. Mis conocimientos de música en general y de los Beatles en particular son más bien ínfimos, pero tengo la impresión de que no acertó. Más que nada, porque Yoko Ono me parece una criatura abominable, una excrecencia de la naturaleza llena de ínfulas sin talento, a la vez que un precedente histórico bastante nefasto para la miríada de postadolescentes llenos de ínfulas sin talento que pueblan buena parte de los sitios por los que me muevo en Madrid (y que me llevan, en consecuencia, a despertarme de madrugada bañado en sudor frío mientras me pregunto si no me estaré convirtiendo, si no soy ya uno de ellos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de Lennon hay más gente con talento en el resto de páginas. Babelia dedica sus cinco primeras páginas a Harold Pinter. De este hombre no sabía nada hace dos meses. Ahora, tras haberme leído un suplemento sobre él editado hace tres años por Primer Acto y mientras me trago las cinco páginas de análisis, comienzo a considerarme con cierta autoridad para hablar en algún momento de sus obras. Una lástima que, a estas alturas, no sirva de nada. Todo esto habría que haberlo antes de que le dieran el Nobel de este año. En este momento, ¿qué mérito tiene saberlo todo sobre él?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último genio, esta vez del mal, es Alan Greenspan. Según leo, el demiurgo del capitalismo planetario se despide el próximo 1 de enero de la Reserva Federal de EE UU. Después de décadas marcando el pulso de las economías del globo sin que Republicanos o Demócratas se hayan atrevido a discutirle una coma, ahora se ha dado cuenta de que está viejo y quiere descansar. Antes, eso sí, deja un recado para quienes le sucedan. Ha augurado “un ajuste doloroso” de la economía mundial. Teniendo en cuenta que la economía mundial la manejan entre él y otros cuatro, probablemente no le falte razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo en el autobús.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Termino el café. Miro el reloj. Es la una. Ningún avión me espera. ¿Qué hago entonces en Barajas? He quedado para que me lleven gratis a Mérida en autobús. Un conductor al que conoce mi madre regresa a casa después de dejar en el aeropuerto a un grupo de turistas emeritenses de la asociación de amigos del museo. Eso significa que seré la única persona que suba. Va a ser la primera vez que vaya solo en un autobús. Espero no llegar tarde. Me levanto. Veo de nuevo a la misma masa ingente de personas huyendo de sus vidas durante cuatro días y medio de puente. Y entonces, aunque no tenga mucha lógica, me siento radiantemente bien. Quizás sea, me fijo, porque desde que empezó el invierno es la primera vez que me he puesto bufanda. Me encantan las bufandas. Me parecen una de las prendas más simpáticas que pueden llevarse. Tienen toda clase de colores y encima son útiles. Algo fantástico, verdaderamente. Aunque de todas formas, emocionarme con esta clase de cosas es algo preocupante. Estas emociones delatan, en cierto modo, que tampoco yo dejo de ser un postadolescente con ínfulas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-113457358603440467?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/113457358603440467/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=113457358603440467' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113457358603440467'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113457358603440467'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2005/12/barajas.html' title='Barajas'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19837407.post-113449613681933601</id><published>2005-12-13T18:44:00.000+01:00</published><updated>2007-01-11T07:58:02.690+01:00</updated><title type='text'>Sobre mí</title><content type='html'>A propósito de la persona que escribe estas líneas existen multitud de versiones. Aquí muestro algunas de ellas. Que cada cual elija la que prefiera. Yo sinceramente no sé qué me produciría mayor estupor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Versión cabalista.&lt;br /&gt;En la facultad los profesores suelen explicar el primer día de clase los nombres de sus asignaturas partiendo del origen lingüístico de cada palabra. Con eso parece que su materia adquiere algo más sentido y que su sueldo está por lo tanto justificado. Con mi nombre es posible hacer lo mismo. Me llamo Miguel Ángel de Lucas, y a lo largo de todos estos años de vida he descubierto que cada una de las partes de este sintagma tienen una mágica explicación cósmica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel. De origen hebreo. En las tiendas de regalos es posible encontrar dos posibles traducciones. Hay quienes lo señalan como semejante a Dios. En otras, con más modestia, lo ponen entre interrogaciones: ¿Quien cómo Dios?. Esta segunda se acerca al significado auténtico. Aún así, también se suele interpretar mal. El asunto no es que quienes se llamen Miguel se parezcan más o menos a Dios. Eso es lo de menos. A diferencia de la vida real, en las sagradas escrituras los nombres tienen un sentido literario, forman parte de la historia que se cuenta en el libro. Miguel, en concreto, es el arcángel que se enfrenta a Lucifer y acaba por derrotarle en las puertas del cielo. La lucha que se emprende entre el ángel rebelde y el arcángel es puramente lingüística, pertenece al terreno de las ideas, una palabra puede decidirlo todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel es esa palabra. Para hacerse con la victoria, el arcángel opta por una pregunta, que no consiste en otra cosa más que en su nombre. ¿Quién como Dios?, le pregunta al diablo. Y esta cuestión tiene varias interpretaciones. La primera, más básica, consistiría en decirle: ¿Quién cree usted que es para compararse con Dios? ¿Quién puede ser como Dios como para desafiarle?. Ésta es una versión más o menos sugerente, pero yo personalmente me quedo con una segunda interpretación. En ella, el significado de la pregunta sería directamente “¿Quién es Dios?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como sabe cualquier cabalista, el nombre de Dios sólo es conocido por el propio Dios. La cábala parte del principio de que saber el nombre de las cosas es empezar a controlarlas. A Dios como mucho podemos llamarle Dios, pero ése no es su nombre real. En el antiguo testamente hebreo se le nombra con las letras JHV. Al ser un idioma consonántico carece de vocales, lo cual ha llevado a que se hable de Él como Jehová o Jhavé. Ninguna de las dos, de todas formas, se aproxima a su nombre real. Nadie lo conoce. Ni siquiera el diablo. Y Miguel es consciente de eso. Cuando pregunta ¿Quién cómo Dios? se asegura la estocada definitiva. Lucifer no puede responderle. Acaba de perder la oportunidad de dominar el orbe y ha de sufrir hasta el fin de los tiempos el castigo por su rebeldía. Todo eso gracias a mi nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ángel. También de origen hebreo, aunque bastante menos espectacular. Para la traducción al castellano existe un amplio consenso: significa mensajero. Entre otras cosas, los ángeles son los enviados de dios. La palabra también existe en griego. Guardan cierta relación con Hermes o Mercurio, dios del correo y de las comunicaciones. Tanto a Hermes como a los ángeles se les representa con alas que les hacen llegar a velocidad de vértigo a todas partes. Lejanamente también hay en esto cierta relación con el periodismo, que todavía puede verse en el hecho de que algunos diarios reciban el nombre de mercurios en algunos países europeos y de América latina. La suma de mis dos nombres de pila, Miguel y Ángel, guarda a su vez cierta relación a un escultor, pintor y poeta renacentista al que por suerte considero lo sobradamente conocido como para no tener que insistir en que esculpió el David y el Moisés y que pintó el techo de la capilla sextina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucas. Esto viene del latín, de lucius, si no me acuerdo mal. Tiene, creo, dos traducciones. Una, la optimista, viene a ser como “iluminado” o, forzándolo un poco, “luminoso”. La otra, más hiriente y por tanto probablemente más exacta, viene a ser “deslumbrado”, “cegado por la luz”, como si no viera nada y fuera por todo el mundo alucinando con lo que veo (lo cual, a su modo, también viene a ser un poco cierto). En cualquier caso, mi apellido real es “de Lucas”, con una partícula que le da a todo cierto aire aristocratizante bastante simpático. Es algo que me hace pensar que en algún momento alguien de quien llevo la misma sangre perdió sus posesiones y su linaje fue degradándose con el paso de distintas generaciones hasta llegar a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saber todo esto es la última etapa en el proceso de conocerme. El primer paso es llamarme Lucas (esto suele ser más o menos rápido). El segundo (que suele oscilar entre seis meses y un año) está en descubrir que mi nombre real es Miguel y que Lucas es el apellido. El tercer paso (sólo al alcance de unos cuantos), llega en el momento que se sabe que el apellido completo es “de Lucas”. Hay quienes se han pasado toda una carrera universitaria conmigo en clase sin percatarse de esta oscura verdad. Aunque ahora, en este blog, he decidido confesarle todo al lector desde el principio. Con respecto al significado del nombre completo “Miguel Ángel de Lucas”, no me atrevo a apuntar ninguna teoría. Como mucho señalo algunas versiones que pueden ser más o menos relevantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre mí. Versión numérica.&lt;br /&gt;Tengo 23 años. Una licenciatura en periodismo. Un segundo ciclo comenzado en Teoría de la Literatura. Cuatro veranos trabajando en periódicos. Cinco artículos publicados en ABC. Más de 100 publicados en el Hoy de Extremadura. En virtud de mi DNI soy el ciudadano 76.258.501. Mido 1,82. Peso del orden de 75 kilos. Tengo dos ojos. Una nariz. Una boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre mí. Versión contradictoria.&lt;br /&gt;Soy la clase de alumno que se sienta en las primeras filas pero sólo tiene amigos entre las últimas. Soy la clase de periodista al que un día le publican artículos en ABC pero decide colaborar con Diagonal, que después de una entrevista con un Nobel se recorre media Mérida buscando entrevistar a un barrendero. Soy la clase de persona que se ríe la mayor parte del día y que luego por la noche lee libros existencialistas y sobre el suicidio. Soy una contradicción en términos. Soy, en palabras de Juan Aragoneses, “la prueba viviente de que Dios no existe”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre mí. Versión afectivosexual&lt;br /&gt;Según tengo comprobado, en mi vida emocional he acabado adquiriendo un rol de juguete cerebral. Las personas del sexo opuesto toman mi conversación y la exprimen hasta extasiarse alcanzando el máximo placer posible. Después de eso me abandonan. En el fondo, no puedo evitar sentirme tratado como un objeto intelectual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre mí. Versión espacio tiempo.&lt;br /&gt;Pertenezco a la peor raza de las que han llegado a formar parte de la raza humana. Soy varón, blanco, europeo, heterosexual y periodista. Pertenezco a un país, España, con una leyenda negra con más páginas negras que legendarias. En ella figura una de las instituciones más siniestras de la cristiandad, nuestra Santa Inquisición, cuyos miembros practicaban la dudosa afición de torturar y perseguir a judíos, árabes y protestantes. Al mismo tiempo, la conquista de América asombraba al mundo con el ejemplo de primer genocidio del que tomarían buena nota el resto de naciones civilizadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nací en el siglo de las dos guerras mundiales y en un país que acababa de salir de cuarenta años de dictadura en la que el país donde vivo tuvo la suerte de convertirse en el mayor campo de concentración de Occidente. Ahora formo parte de una generación que se aburre viendo la tele mientras el planeta se cae a pedazos, donde se triplica el número de huracanes y donde el cambio climático golpea colérico la puerta, cada vez con más insistencia dado que nadie le haga caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paso mis días en un momento histórico imprevisible, donde la lógica ha decidido cerrar definitivamente por vacaciones. Estés donde estés puedes hacerte millonario si contestas a una pregunta absurda por el móvil o bien puedes estallar en pedazos si tu compañero de vagón ha decidido que Alá es lo más grande mientras tú no pasas de ser un infiel que merece pudrirse toda la eternidad en un infierno que, por dictamen del Vaticano, ya ha dejado de existir. El contexto histórico es este: vivo aquí y ahora, en la generación del aquí y el ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre mí. Versión busco trabajo.&lt;br /&gt;Tengo un currículum bastante decente. Curiosamente, es una de las pocas cosas de las que me puedo sentir orgulloso. Cuando me deprimo lo ojeo y me siento algo mejor. Es como una foto en la que salgo más guapo que de costumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre mí. Versión mitológica.&lt;br /&gt;Como desparramando la comida y sin usar cubiertos. Mis movimientos de brazos y piernas están marcados por las leyes del azar. Soy la demagogia personificada. Soy un vampiro surgido de las entrañas de la tierra con el único propósito de destruir el Festival de Teatro de Mérida. Soy un súcubo sin escrúpulos vendido al dinero del Festival de Teatro Clásico de Mérida. Soy, en palabras de María Campos, “una persona oscura”.&lt;br /&gt;Soy alguien que nunca ha comprado tabaco. Soy alguien que vomita azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre mí. Versión Larra.&lt;br /&gt;“¡Santo cielo! ¿Y yo deseaba ser periodista? Confieso como hombre débil, lector mío, que nunca supe lo que quise; juzga tú por el largo cuento de mis infortunios periodísticos, que mucho procuré abreviarte, si puedo y debo con sobrada razón exclamar, ahora que ya lo soy, ¡oh, que placer el de ser redactor!”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre mí. Versión Nietzsche.&lt;br /&gt;Soy un sí, un no, una línea recta, una meta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19837407-113449613681933601?l=leeryquemar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://leeryquemar.blogspot.com/feeds/113449613681933601/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19837407&amp;postID=113449613681933601' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113449613681933601'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19837407/posts/default/113449613681933601'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://leeryquemar.blogspot.com/2005/12/sobre-m_13.html' title='Sobre mí'/><author><name>de lucas</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
